"...Recuerden esto: Jesucristo, el Señor y el Único Señor verdadero, cuando pisó la historia de ustedes para partirla en dos, no vino a ser servido, sino a servir, como el esclavo de todos los esclavos, por amor. Y lo hizo, en un tiempo, en el cual la ambición de todos, era hacerse servir y no servir, para ser honrados como a dioses, para imponerse y mandar como dioses, igual como ahora piensan los hombres.
En esos tiempos la ambición, la soberbia y el despotismo, predominaban, haciendo ridículo e infamante, la capacidad de servir. ¿Acaso, en estos tiempos, las cosas no suceden igual?
Piensen, mediten, reflexionen y observen, cómo, al encontrarse en esta casa de servicio, en proximidades de gentes desvalidas, minusválidas, menesterosos, no están por azar, sino por el querer de Dios, para que tomen conciencia de la altísima misión que Dios les ha confiado, como a Pedro Claver, a imitación de Cristo.
Aquí están para reflexionar y para sacar como resultado el descubrimiento del valor histórico y escatológico de la razón de ser considerados hijos de la Madre de Dios, la que, entre las criaturas, fue y es, por amor a Dios y a ustedes, la verdadera esclava de los esclavos, Copia fiel de Jesucristo, de quien es su Señal y para Pedro Claver y por quienes aceptan el honor confiado, Modelo verdadero de cómo testimoniar el ser y hacer de Jesucristo.
Al salir de aquí, llévense la consigna de ser los convidados al servicio por amor... [node:read-more:link]