- Bendito seas, hijo mío, ahora y siempre.
Bendito seas y sean benditos, en tí, los seres y las cosas que de tí dependen.
Gracias, por haberme dado gracias tú, por los años y días ya vividos.
Los recojo y hago Míos en mi haber.
El mal que haz hecho lo depuro y el bien lo multiplico y engrandezco. Ve, cómo, en Mi Misericordia no Soy un Dios de muertos ni de odios. No memorizo para castigar; sino, al contrario, buscando oportunidades de misericordia.
Nadie que viva en Mí es vano y es inútil. Yo lo exalto y dignifico, haciendo, en Mí, fecundas sus entrañas.
Soy espléndido y con esplendidez te acojo. Sé, para bien de muchos, de incontables, como las arenas del mar, bendito ahora y siempre; en tu vida de ahora y en tu eternidad feliz.
Es este el regalo en tu cumpleaños que te damos.
Los que contigo estén en este día reciban, como recuerdo de él, de nuestra parte, bendiciones y predisposición a ser santificados.
Haya gracias abundantes y haya paz. Mi paz. La que tanto has anhelado, esté contigo y con los tuyos, familiares y amigos y miembros de mi Orden.
Este es el regalo del que es espléndido, del Santo de los Santos, del Señor, tu Dios y tu Señor, Único y verdadero Dios y de María, tu MADRE, La Inmaculada Concepción.
Ahora, pon atención:
Sea un día de adoración este día y de gracias.
Alaben y adoren al que Es y dénle gracias; por tí y por cada uno de ustedes; por la suma, de los días buenos que han vivido y pidan, con esperanza, perdón por los nubarrones que han sembrado.
Estoy dispuesto a borrar el mal de ustedes, no solo en ustedes, sino donde quiera y en quien quiera que lo hayan hecho. Es mi regalo para ti y por amor a Ella, a la que amas.
Este día lo señalo con una gracia especial: hoy firmo Alianza, en tí, con mi Orden Trinitaria de Los Simples "Pobres de Dios y esclavos de la Esclava".
Hoy la bautizo, a ella, a mi Orden, con esa bendición que acostumbramos dar a nuestros elegidos: la bendición del Padre; la bendición del Espíritu Santo y Mi propia bendición.
Hoy, por amor a tí y a la que amas, en especial, la Bautizo y bendigo haciéndola una realidad operante.
Hoy y a partir de hoy, es Orden en la Iglesia y en el mundo y este será el día de su memoria, en el que un Mártir, mi segundo Papa, dio su sangre por amor a Mí y Yo la recojo y riego en ella, como abono de misericordia y de eficacia.
Este día que la Iglesia Romana ha señalado como el día de San Lino Papa, el mártir, sea también y para siempre el día de mi Orden Trinitaria de los Simples, "pobres de Dios y esclavos de la Esclava."
En este día haya y, para siempre remisión de culpas y sea, en verdad, día de misericordia y de perdón.
María, la Inmaculada Concepción es y sea su Patrona y Mi Espíritu sea siempre en ella, para bendición.
Hoy denme gracias, en particular, por este Don.
Que mi Curita simple, a quien bendecirás primero tú, bendiga y consagre esta Orden, colocándola hoy, bajo el manto y protección de María, la Inmaculada Concepción.
Tú sé humilde.
Baja la cabeza para adorar y agradecer al que Es Tres veces Santo:
Santo, Santo, Santo. Agradéceme, porque solo en gracia y por gracia esto te es dado y agradécelo a María, tu Madre, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen que ha hecho de Ella en sí tu propia causa.
No dejes de propagar su devoción.
Ve, cómo amarla es señal inequívoca de predestinación y de segura santificación. Ella, siempre me da a Mí; porque Yo Soy la única y real riqueza que Ella tiene.
Esto enséñalo viviendo y enseñando en mi Orden.
Mi Orden sea la Orden de María, la Inmaculada Concepción, por excelencia.
Anden con Ella.
Ámenla a Ella.
Síganla a Ella y no tendrán por qué temer.
Serán Eficaces.
La orden lo será.
No se envanezcan.
Como María, el Modelo, Maestra, Madre y Patrona que les doy, sean mansos y humildes de corazón.
Sientan y vivan el convencimiento de que el único que Es, es el Que Es.
Amen a la Santísima Trinidad y dénle honor, alabanzas, glorias y agradecimientos.
Amen a María, la Inmaculada Concepción.
Dénle alabanzas. Hónrenla. Ámenla. Imítenla. Sigan sus pasos y su ejemplo: Dispónganse al que Es. Cédanse a El. Vaciándose en ustedes de toda prepotencia y siendo cada vez más mansos y humildes de corazón.
Asimilen mi Espiritualidad y vívanla.
Den a Jesucristo en todo y a todos.
Amen y honren a la Santa Madre Iglesia. Sean en ella dóciles a la jerarquía y a sus mandatos y dogmas y enseñanzas.
Ustedes, en ella, no sean sino orantes, fieles, servidores, amantes y vitales.
Ustedes sean luz y sal únicamente y, como tales, no se reclamen, cédanse; déjense gastar; sepan morir, vivan en mi Cruz todos los instantes, en todo y por todos, como María, mi Madre, Madre de ustedes y de Mí Iglesia, la Inmaculada Concepción.
Amen a cada uno de sus prójimos, sean buenos o malos; pecadores o justos. No discriminen para el bien. Redoblen el amor y la misericordia con los malos. Eso cuesta, lo sé, pero no hay otro medio; porque no hay otro camino que la Cruz, en Mí. Y la Cruz, al fondo Soy Yo, el que se da y Es.
Amen. Amen. Amen.
Sirvan. Oren. Oren. Oren.
Hagan que mi Orden sea visible, como mi Cruz, por el modo de hacer de cada uno de ustedes que es mi estilo, el segundo, vivido y enseñado por María, la Inmaculada Concepción, la Pobre de Dios y Esclava del que Es, solo por amor.
Vivan el no poder, la mansedumbre, el servicio y la humildad, con renovadas fuerzas y con alegría.
Distínganse, ustedes, los de mi Orden, por este modo de ser y de vivir.
Es duro, cuesta, pero, en Mi, nada es pequeño, ni el sacrificio.
Mi Evangelio no es un recuento de impotencias, sino de reciedumbres.
El Martirio no es frustración, sino vivencia, estilo de ser y modo de crear.
María y el Espíritu, mi Espíritu, les asistirán y darán las fuerzas necesarias para ser y hacer.
Pero dispónganse. Ejercítense en el modo de hacer; en el estilo de ser.
Ejercítense en la mansedumbre.
Cuando caiga la prueba sobre ustedes, oren, oren, oren. Invoquen al Espíritu. Invoquen a María. Invoquen mi Nombre y serán fuertes.
Por ustedes nada pueden; pero con el que Es, conmigo, todo, absolutamente todo, lo podrán.
Oren hoy, sobre las fuerzas excitadas que amenazan.
Oren, como ya se los he dicho, invitando a los elementos simples a volver a la armonía.
A llenarse de mi Sangre y del Espíritu y a darlos.
Que creen que será todo, cuando en todo, se riegue el amor de Dios llevado por los gérmenes y elementalísimas partículas?
No ven, con la luz en la razón, el colorido de todo y el hacer de todo, iluminado por mi gracia?
Amen. Amen, Amen.
Esta Orden sea amante. Amen. Que si aman, eso bastará; porque el amor Soy Yo, y Yo basto.
Envíen hoy y mañana mi Revista a todas partes donde deben.
Lleva bendiciones especiales. Es un Número con eficacia. Habrá conversiones en muchos, por su lectura.
La bendigo. Te bendigo. Los bendigo.
Por hoy basta.
Bendiciones.
Bendiciones.
Bendiciones.

7 a.m.
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