"Díganse a ustedes en sí y dígales a todos sus hermanos, viviéndolo..." Acta 580

Viernes - Sep 18 2015

..."Díganse a ustedes en sí y dígales a todos sus hermanos, viviéndolo:

"Jesucristo ha resucitado.

Jesucristo vive. Su resurrección

es eterna y, por eso, su vida es eterna.

Alégrense y resuciten y vivan con El."

Esta es la noticia que deben saber, vivir y proclamar. Esta es la noticia que ustedes y el mundo deben saber, vivir y proclamar.

Sépanla, vívanla y proclámenla.

Pero es una noticia de muerte, de resurrección y de aceptación personal. Cada hombre debe conocerla, asimilarla, vivirla y proclamarla. Todo como actos personales, particulares e individuales; los cuales a la vez son indelegables, insustituibles y carecen de mandato. Esto es, nadie los escucha, los asimila, los vive y los transmite por otro, como nadie nace, vive, respira, come, bebe, duerme y muere por otro, aunque todos esos verbos: nacer, vivir. Respirar, comer, beber, dormir y morir existen en potencia para todos.

Lo absoluto que DIOS les ha dado y, por tanto, lo único y grande, es: Jesucristo.

Jesucristo es DIOS y DIOS es Vida, la Vida.

¡V í v a n l o!

 

Pero, vivirlo significa, a un mismo tiempo: muerte y resurrección, en acción permanente y progresiva...

 

La Resurrección de Jesucristo lleva, para cada uno de ustedes, tres propuestas serias, absolutas e inmodificables:

1ª. La elección individual (Juan 15,16), con dos propósitos:

a.- Dar frutos abundantes y permanentes (Jn. 15, 16)

b.- Amar (Jn. 15, 17) ¿A quien? - A DIOS, al prójimo y a si mismo.

Dios no elige inútilmente.

2ª. La Resurrección, en si, como un don colectivo que, para hacerse y ser individual, requiere tres condiciones:

a.- Aceptarlo personal, libre y voluntariamente,

b.- Vivirlo y

c.- Proclamarlo.

3ª. Los fines y los medios de la Redención.

A.- Son medios para que la Redención sea individual: a.- Aceptación. b.- Virginidad.

Sin aceptación personal la Redención es ineficaz. Sin virginidad, esto es, sin limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios, la aceptación no se consuma.

B.- Son fines de la Redención:

a.- La salvación individual.

b.- La cristofinalización, que es: aceptar, vivir y proclamar el señorío de Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.

c.- El reinado o señorío absoluto de Jesucrsito el Salvador resucitado.

Lo esencial es lo que Dios da. Lo accesorio, lo que el hombre aporta.

Es esencial la Redención, como don de Dios.

Es accesoria la aceptación que ustedes hacen de la Redención; pero, no obstante, es importante, como condición resolutoria, para su operancia individual.

Acepten, pues, la Redención; pero conscientes de que, ella, les impone limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios o sea virginidad.

Sean vírgenes.

Oren, oren, oren...

Oren siempre.

Sean oración.

Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen..."

 

 

"Una sola consigna:

Proclamen la muerte de Jesucristo. Anuncien su Resurrección. Confiesen que vive, viviendo como resucitados por El. Sean luz y sal del mundo.

Así los envío, como a María Magdalena y como a mis apóstoles. Adelante y arriba, como hijos de la Luz. Vayan con renovada fe y renovadas esperanzas, como el que va a la victoria, como el que ya regresa con el triunfo. Vayan y proclamen mi Resurrección.

Digan con sus vidas santas, alegres y perfectas, porque Dios está en ustedes:

"Jesucristo ha resucitado.

Jesucristo vive.

Yo creo. Yo confío. Yo espero."

Acta 580