"¿Quién los ha constituido a ustedes jueces? ¿Quién los ha mandado a ustedes a juzgar y a condenar a sus hermanos?" Acta 602

Sábado - Feb 21 2015

"No juzguen. No condenen:

Recuerden que con la vara que miden serán medidos.

¿Quién los ha constituido a ustedes jueces? ¿Quién los ha mandado a ustedes a juzgar y a condenar a sus hermanos? ¿Son ustedes más perfectos y mejores, que ellos para hacerlo? ¿Qué poder? ¿Qué autoridad tienen? ¿De dónde y de quien procede? Mía no es Yo no sé las he dado. Y, si no es mía ¿De quién es?... cuídense de eso, no sea que al juzgar ustedes sean condenados. ¿Cuándo Yo, el Santo; el Perfecto, el Justo; el único Santo, el único Perfecto, el único Justo, juzgue a alguien sin misericordia? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿A quién? Y, si Yo, Quien Soy el Señor, el único SEÑOR, no lo hice, ¿Quién les da a ustedes, ese poder que contradice mi misión y mi misericordia? ¿Qué les enseñe en casa de Simón el leproso? ¿Qué les enseñe cuando llame a Levi y comí en sus casas con todos sus amigos que eran pecadores? ¿Qué les enseñe cuando estuve en casa de Zaqueo? ¿Qué les enseñe cuando libere al endemoniado? ¿Qué pecador ha quedado sin misericordia? ¿Cuál no ha recibido el don de mi sangre derramada por él para salvarlo? ¿Qué les dice la parábola de hijo pródigo? ¿Qué les dice mi respuesta a Dimas, el malhechor crucificado a mi derecha? ¿Qué les enseñe con la parábola del buen Samaritano? Y, finalmente: lean, relean y mediten en el capítulo 18 de Mateo, los versículos del 25 a 35 y en el mismo capítulo 7 del mismo Mateo, los versículos 1 a 5.

 

Entre ustedes ya hay juzgadores - casi por profesión - ; eso no es bueno. Yo, el que Soy, no vine a juzgar y a condenar, sino a salvar; por eso soy el SALVADOR.

A mis discípulos y a mis Apóstoles los envié para hacer lo que Yo hice: llevar la salvación a todos los extraviados, entre los cuales están ustedes. Por eso obre como el Buen Pastor, que dio su vida por ustedes. ¿Quién, pues, los manda a ustedes a hacer de modo diferente? Recuerden y no olviden esto: los rigoristas de la ley han caído siempre bajo el rigor de la Ley. Eso les paso a los fariseos. Eso les paso a los templarios... Todo, porque Dios es Amor y como tal misericordia.

Ayer malgastaron algunos - en la reunión aquí en tu casa - el tiempo de juzgar a otros. Eso no es bueno. Dejen sus prácticas de malos ritos. Procure cada uno su propia perfección llenándose del amor de Jesucristo. Eso es suficiente para purificarse y a la vez purificar. En esta Espiritualidad nueva, novísima y novedosa de los "hijos de la Hija de Dios" se les ha marcado - con absoluta precisión - lo que deben hacer para recibir-vivir y dar a Jesucristo. Y unas de las enseñanzas muy reiteradas son estas: "No juzguen, no condene. Amen"...

No es de esta Espiritualidad la manía absurda de juzgar y de condenar. Aquí no lo hagan. Aquí amen y eso será bueno.

Digan: "Dios mío: ayúdame a no juzgar a mis hermanos. Ayúdame a no condenarlos. Ayúdame a tener un corazón de niño para no perder el tiempo tratando de acechar y descubrir demonios en los otros, mis hermanos. Ayúdame. Para eso dame el Espíritu Santo."

Acta 602

Revista María Hoy
Bogotá D.E., 
Martes, Julio 24, 1990 - 04:34