"¡Despierten! ¡Despierten! ¡Despierten!" Acta 669

Viernes - Oct 03 2014

 

 

 

 

"¡Qué duro es el corazón del hombre!

¡Qué duros y que torpes son ustedes hijos míos!

Si en Tiro y en Sidón se hubiesen hecho las maravillas de las que ustedes son testigos, que dóciles serían.

¡Créanme! si no se enmiendan, Tiro y Sidón serán tratados, en el día de mi juicio, con menos rigor que ustedes.

¡Despierten! ¡Despierten! ¡Despierten!

No se hagan los tontos.

Luces y luces abundantes les he venido dando, para que vean donde están las piedras de tropiezo y donde están los abismos. Si caen en ellos no es por falta de claridad y de señales, sino por la maldad de ustedes... 

¿Por qué usan mis enseñanzas para lo que les conviene a sus caprichos, y no para lo que estropea sus propósitos?

Sepan que hay muchas cosas de las que hacen, creyendo ingenua y torpemente que me sirven, que no me satisfacen; porque están en contra de mis planes, criterios y propósitos. Más aun están en contra de claras enseñanzas que les he dado y más aun expresas prohibiciones que les he hecho.

 ¿Es que no se dan cuenta que muchas de las cosas que hacen en lugar de unirlos, los separan y crean grietas profundas entre ustedes, las cuales tarde o temprano, serán abismos insalvables?...

Lo Mío es mío y tiene una marca inconfundible, con consecuencias inconfundibles; no contemporiza con el mal; no contradice las Sagradas Escrituras, que son Mi Palabra revelada; no está en contra del magisterio de la Iglesia, no tiene otra finalidad que la escucha y vivencia de Mi Palabra, que es la aceptación plena de Jesucristo, el Salvador Resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero, con todas sus consecuencias y en toda su plenitud, lo cual equivale a aceptar plenamente a la Santísima Trinidad y a lo de Ella, como Único y verdadero Dios, que Es, que Fue y que Será. De donde queda siempre, el amor con todas sus consecuencias. Y por eso en ello van implícitos la gloria de Dios y la salvación de ustedes. En síntesis: la santidad y perfección de ustedes a la medida de la santidad y perfección del Padre, por Mi presencia personal en la persona de cada uno de ustedes y de todos en conjunto, por la virginidad que experimenten.

 

Y ¿Qué clase de virginidad?

Tienen hasta luces sobre ella

¿Por qué no las aplican?

 

 

¿Creen que es virginidad vivir mis enseñanzas a medias según las propias conveniencias? NO, No se engañen con torpeza. En Mi, ser virgen es imperativo; porque es la verdad y la verdad es una y única como Único y Uno es el Señor de la verdad quien es la verdad y por eso El es el que Es.

Tomen las enseñanzas que les he venido revelando a través de tu miseria, con la seriedad con la que deben tomar lo de Dios. Por eso en ellas no hay nada tuyo, ni nada que esté en contra ni de las Sagradas Escrituras, ni del magisterio de la Iglesia.; por el contrario su único propósito es enseñarles como escuchar mi Palabra y como vivirla y practicarla, siendo esta, su única novedad.

Su novedad pues, es la exigencia de un estilo o modo de hacer que No es nuevo; porque es mi estilo o manera de hacer. El cual es vivido y practicado plenamente entre las creaturas, por María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, por lo cual Ella es dada como Madre, Maestra y Modelo; no como Dios, sino en la medida y situación de su condición de creatura que lo es igual que ustedes, en todo menos en el pecado.

Hagan alto hijos, hijitos míos."

  

Acta 669

Revista María Hoy
Bogotá, 
Martes, Mayo 7, 1991 - 01:31