"Yo Soy el Buen Pastor y, como tal, Soy Camino, Verdad y vida." Acta 1.025

Sunday - Apr 26 2015

Lecturas del día

 

 

-Cambien de vida. Conviértanse, pero no teman. Tienen pastor que los guía y que es el Buen Pastor. Él, que ha dado la vida por ustedes, está presto, en todo tiempo, a rescatarlos de la muerte. Sobretodo, de aquella, muerte que no tiene redención y que es eterna. Por eso no teman cuando se hallen confundidos por sus culpas y, por ellas, crean que Dios ya no los escucha. Si dí la vida por ustedes, confíen en mí, no teman en buscarme llenos de renovadas esperanzas. Si ustedes son infieles, Yo no lo Soy, porque Soy Dios y Dios es fiel, el Fiel por excelencia. Ante todo Soy amor y el amor no falla. El amor verdadero es inalterable y único, por eso es uno y es eterno.

Crean, confíen, esperen

Todo pasará: el cielo, la tierra, menos el amor de Dios, que es Él, en sí y, por tanto, su Palabra que, igualmente es Él. Y, si es Él, es inalterable, persistente y fiel, porque es eterna.

Cobren ánimo cuando el mundo y los humanos los juzguen y condenen. En las horas más difíciles, cuando estén tristes, cansados y abatidos, vengan a mí, que Yo los saciaré.

La hora del dolor, de la soledad y el abandono de los hombres, es la hora de Dios.

Crean en Él.

Confíen en Él.

Esperen en Él.

Créanle a Él.

Renueven su alegría y su esperanza

Él está cerca. Recuerden la parábola del Hijo Pródigo. Levántense llenos de fe, no importa cuáles sean sus culpas y cuan sucios se hallen. Levántense y corran a Él. Él los espera y los busca con una sola palabra en su corazón, para gritárselas con infinito amor mientras vuela hacia ustedes para dejarse encontrar y, más aún encontrarlos:

"Hijo Mío"

Y, después, créanme, solamente siguen en el corazón de Dios, el abrazo y la resurrección.

Esto, lo saben Pedro, el Primado, y todos los que han confiado en Dios, después de sus pecados incluyendo el rey David.

Ellos pecaron; pero cuando miraron hacia Dios, arrepentidos, se encontraron con los ojos de Dios llenos de misericordia, y con sus brazos abiertos, entre los cuales florecía su corazón con una encendida llama de amor que destruía todo mal recuerdo e invitaba a vivir una nueva vida: la de Dios, que, por ser amor, no muere nunca.

Crean en ésto,

Confíen en ésto

Esperen en esto

Por eso, levántense de cualquier fracaso en que se encuentren y vengan a mí con renovadoras esperanzas.

Yo Soy el Buen Pastor y, como tal, Soy Camino, Verdad y vida.

No hagan como Judas quien cayó y no quiso mirarme y huyó sin esperanzas de mi misericordia y de mi gracia.

¡Ah! Hijos: ¡qué ganas tengo de abrasarlos con el fuego vivo de mí misericordia!

Dejen que mi amor consuma sus pecados. Sepan, y no olviden esto: no hay un pecado mayor por grande y grave que lo sea, superior al amor de Dios, fuera del pecado contra el Espíritu Santo y, ese, es el pecado de la desconfianza en la fidelidad de Dios.

Vengan, vengan, vengan a mí, los martirizados por la rudeza de los hombres

Yo los consolaré, porque Yo Soy el Salvador de ustedes. Mi sangre es cara: vale la vida eterna, por eso no me gusta malograrla en mi empeño por rescatar a mis ovejas. Y ustedes son mis ovejas y "Yo Soy el buen Pastor de ustedes".

Oigan mi voz y síganla.

Yo los llamo a todo instante en un deseo ardiente por salvarlos. Si están heridos, Yo los curaré. Vengan a mí si quieren ser curados. Si están muertos, por el pecado, solamente esperen confiados en mí y Yo los resucitaré.

¿Qué puede, por tanto, separarlos de mí?

No teman, crean, confíen, esperen.

Este es el secreto de la vida eterna:

"Creer en quien me envió para salvarlos y creer en mí, que Soy el Enviado, para la salvación de ustedes".

Acta 1025

Revista María Hoy
Marilandia, Chipaque
Jueves, Agosto 28, 1997 - 02:30