"Yo los cree, en la creación del Padre, con quien Soy uno, en unidad con Él..."

Tuesday - Apr 19 2016
  • "Escuchen: el Señor Soy Yo. Y Yo basto. Yo me basto y Yo les basto. Sin Mi no son, Nada es sin Mi. Yo los complemento necesaria e imperiosamente. Por eso, cuando no estoy, ustedes están vacios e incompletos. Mas aún: imperfectos. Yo no necesito de ustedes ni de nada para ser perfecto. Yo Soy perfecto, porque soy el Perfecto por Mi propia perfección, que Soy Yo mismo.

Yo los cree, en la creación del Padre, con quien Soy uno, en unidad con Él y con el Espíritu Santo y, de ese modo, lo que Él hace, Yo tambien lo hago en El, igual que el Espíritu Santo, porque, en si, somos Uno, en el misterio indisoluble de la Santísima Trinidad, y, no obstante, cada uno de nosotros, es, por sí, una Persona diferente, Unica y Perfecta.

Ustedes no nos complementan; nosotros los complementamos a ustedes. Esto les haga entender que, cada vez que los llamo, y eso es siempre,  no lo hago porque tengo necesidad de ustedes, sino porque los amo. No los busco por lo que tienen; los busco por lo que son. Ante todo son Hijos de Dios, como creaturas hechas y amadas por Él, con predilección eminente. Los creó a su imagen y a su semejanza, para participarles sus atributos. Por eso son libres. Y, por la libertad, vocacionados a la felicidad. Son hechos para ser felices. La felicidad es exponente de la plenitud. Y toda plenitud es perfección. La infelicidad es fruto de la inperfección. Y Dios no los quiere imperfectos ni infelices. El los quiere felices y perfectos, no en cualquier medida, sino en la eminentísima del Padre Clelestial. Así se los mandé en mi palabra: "Sean perfectos como el Padre que tienen en el Cielo"

La libertad es la mejor señal que tienen del amor de Dios para ustedes. Por eso, Él les respeta esa libertad, con el mismo respeto que se tiene a sí mismo. Por ella, ustedes, usan y abusan de su libertad, a la vista de Dios y con el respeto y tolerancia de Él, aunque el comportamiento de ustedes, lo llene de tristeza. A consecuencia de ese respeto y de esa tolerancia de Dios hacia ustedes, muchos - insensata e ingenuamente se creen con mayor poder que el de Dios y extreman su desacato e imprudencia; sin entender que al mofarse de Dios, se mofan de sí mismos, como el que queriendo escupir a Dios se escupe a sí mismo, cuando le lanza sus salivazos hacia arriba.

Hagan alto y reflexionen con humildad y con prudencia. Recuérdenlo:

"Dios no busca en ustedes lo que tienen, sino lo que son"; porque, Él no los necesita para complementarse; sino para complementarlos. Esto es, para hacerlos perfectos, como Él, y, felices, consecuencialmente. Por eso Dios busca al pecador, sin importarle el pecado; al enfermo sin importarle la enfermedad; al pobre o al rico, sin importarle la enfermedad o la riqueza. A cada quien lo busca como es, sin importarle sus circunstancias sociales, religiosas, morales, económicas, politicas, culturales o étnicas. Y lo busca para darle de lo suyo: La perfección y la felicidad."

Acta 687

Revista María Hoy
Santa Fe de Bogotá, D.C. , 
Martes, Julio 30, 1991 - 07:05