"Yo les he dicho todas estas cosas para que en ustedes esté mi alegría y la alegría de ustedes sea perfecta." Acta 609

Jueves - Mayo 07 2015

Lecturas del día

 

 

..."Yo los he amado a ustedes como el Padre me ama a mí: permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos permanecerán en mi amor, así como Yo permanezco en el amor de mi Padre, guardando sus mandatos. Yo les he dicho todas estas cosas para que en ustedes esté mi alegría y la alegría de ustedes sea perfecta. Mi mandamiento es este: Ámense unos a otros, como Yo los he amado."

 

"Ustedes no me escogieron a mí. Soy Yo quien los escogí a ustedes y los he puesto para que vayan y produzcan fruto, y ese fruto permanezca. Y quiero que todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, Él se los dé. Yo les ordeno esto: que se amen unos a otros".

 

¿Qué les enseña, con respecto a esto, la Santísima Virgen, quien es Madre, Maestra y Modelo para ustedes?... ¿No les muestra la virginidad, como el secreto para recibir, vivir y dar a Jesucristo? ¿No les muestra el amor, como el secreto, para proclamar el señorío de Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero?

 

La Virginidad y el amor son las notas o dones que caracterizan y distinguen a la Santísima Virgen. Por ellas es el Modelo perfecto de la santidad y de la perfección que Jesucristo pide y quiere.

Por eso también es Madre y Maestra para ustedes. Ella no les enseña con derroche de palabras ostentosas; sino con el sello de una vida que señala, con gozosa humildad, a su Señor.

 

La virginidad es el cuerpo de la humildad, así como la humildad es el cuerpo de la verdad. Por eso, estas tres palabras se identifican. Virginidad, humildad y verdad, son los exponentes del amor y el amor es, sin lugar a equívocos, el exponente que señala a Dios; porque

 

"DIOS es AMOR".

 

El Amor es la expresión de Dios. Quien ama tiene a Dios; porque sin Dios nadie ama.

 

"Cada quien da de lo que tiene"

 

"A cada árbol se le reconoce por sus frutos"

 

Estas sentencias, acentuadas por el Santo de los santos; determinan la grandeza de María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes, con respecto a las dos notas que la vinculan, de modo indestructible, eficaz y permanente, con el Santo de los santos y, consecuencialmente, con Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo: El Uno, el Único, el Santo y Perfecto, en el Misterio de la Santísima Trinidad.

 

¿Entienden ahora, por qué la Santísima Virgen, mereció; de la Santísima Trinidad, el honor inefable de ser coronada como la Reina universal de todo lo creado?

Por su virginidad inalterada, perpetua y plena, desde su concepción, antes, en y después del parto de Jesucristo, mereció el honor de recibir, vivir y dar a Jesucristo; porque a Jesucristo, el Mesías o Salvador, nadie, que no sea virgen, lo puede recibir.

 

Tengan precisión en el alcance de la virginidad de la Santísima Virgen. Esta, no es solo de tipo corporal, orgánica; sino que tiene trascendencia. Abarca lo corporal y orgánico, por lo que, aquella, en ella, es real; pero se extiende a su personalidad total o plena, en lo moral, en lo sicológico y en lo espiritual. Más aún: si la Santísima Virgen lo es corporalmente, y sin ninguna alteración en ningún tiempo, es porque, su alma y su espíritu, fueron y son puros o vírgenes...

La clave es esta. El secreto es este:

 

Sean vírgenes.

 

La consecuencia es el amor.

 

El virgen ama; porque él recibe, vive y da a Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero. Y, porque Dios es amor, al recibirlo, necesariamente lo vive y lo da.

 

En este día, grande, excepcional, extraordinario, bendigan, honren e imiten a la Inmaculada Concepción y siempre virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes, por la gracia inefable de su Coronación, por la Santísima Trinidad, como reina universal de todo lo creado.

 

Esa dignidad los dignifica.

 

¡Alégrense! ¡Alégrese!

¡Alégrese!

 

Alégrense y den gracias a Dios.

Alégrese y bendigan a Dios.

Alégrense y adoren a Dios.

 

Bendecir a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes, es adorar, agradecer y bendecir a Dios; porque ella ni se apropia ni se guarda nada. Cuanto recibe se lo lleva a Dios y se lo presenta adornado con las gracias que ella tiene por la gracia de Dios.

Acta 609

Revista María Hoy
Bogotá, D.E.,
Lunes, Agosto 20, 1990 - 02:09