..." por encima de las exigencias de la ley y sus rigores, está la dulce suavidad del amor y de la su misericordia, única garantía de mí poder salvífico; porque, Yo di mi vida, no por los justos, sino por los pecadores queriéndolos salvar.
Que nadie se sienta excluido por mí, al sentirse pecador. Yo, a pesar de todos los pecados, Soy el Salvador de ustedes. Por eso, que nadie, farisaicamente, empañe los resplandores de mi Amor. Si Soy el Salvador, es porque hay pecadores a quienes salvan mí poder y mí misericordia..." Acta 1.249
..."Él está a la puerta del corazón de ustedes y los llama con amorosas palabras. No le teman. Si han pecado, búsquenle, escúchenlo y déjenlo que entre en ustedes con su amor y su poder. Ruéguenle que entre y, Él, antes de que se lo pidan de palabras, les escucha y entra, para compartirles la cena de su Resurrección.
... ¿Que pecaron?... ¡Qué importa! Eso no es bueno; pero, aunque es malo, les da la oportunidad de saber que Él es el Salvador. Y que, como Salvador, no es indiferente y que no está lejos de ustedes, no importa dónde y cómo estén; sino que está cerca y listo -con poder y misericordia- a socorrerlos y salvarlos.
¡Déjense salvar!
Él es el Salvador y, por ustedes, como Salvador, pagó un precio incomparable por ustedes: su propia sangre y su propio sacrificio.
¿Han pecado? ¿Están en pecado?
Hijos, hijitos míos: están muertos, pero Soy la Resurrección y la Vida y ustedes el pobre e indefenso Lázaro, sepultados sin otra esperanza que mi misericordia. Yo quiero despertarlos y retornarlos a la Vida; porque Yo Soy la Vida y Yo los amo.
Miren que, a la sangre derramada por todos, están sumando su inutilidad, hecha así por la maldad de ustedes. Y esta, es una nueva forma de sacrificio. Por eso, mi primera Misa, que es mi entrega total, por ustedes, consumada en el Calvario, se repite, por gracia para ustedes y sin cesar, a cada instante, en cualquier parte de la tierra. Es un solo sacrificio, inmanente y trascendente, consumado por Mí, para la salvación de ustedes. No lo malgasten. Aprovéchenlo. Para hacerlo eficaz, no obstante la maldad de ustedes, les ha dado, como una nueva nota de mi misericordia, el sacramento de la Reconciliación o piscinas naturales de la gracia, que es confesión con el sacerdote.
¡Vamos, pues, hijitos míos: ¡levántense! ¡Levántense! ¡Levántense!
¡No se queden caídos!
Eso quiere el malo mi enemigo, para alejarlos de Mí, y, al contrario, posesionarse él, de ustedes, y ser el tirano que los esclaviza.
Yo no los reprobaré. Al contrario, si vienen, por ese solo hecho, ya aprobaron el curso de amistad con el Amigo que no falla. Y Yo Soy el amigo que no falla.
Vengan, vengan, vengan...
Vengan todos los cansados y caídos; todos los tristes y enfermos; todos los pobres pecadores, no importa qué tan grandes, graves y atroces sean sus pecados.
Vengan, vengan, vengan... Vengan y beban en el pozo inagotable de mi Misericordia. Yo Soy el Agua viva que sacia toda sed. Por eso, Yo Soy el Salvador.
Vengan, vengan, vengan. Vengan y beban. Vengan y vivan. Y el que bebe en Mí no vuelven a tener sed; porque Yo Soy el Agua viva.
¿Lo entienden?" Acta 652
