..."No se dejen amilanar por los fracasos aparentes en la tierra. Recuerden y no olviden esto: cada fracaso aparente en la tierra es como una pompa de jabón, algo que pasa con más rapidez que los relámpagos. No hay ningún fracaso que sea eterno, fuera del fracaso del malo y sus secuaces, el cual fue originado y se sostiene por la soberbia del maligno. Tampoco hay éxitos que sean eternos fuera de la conquista del Reino de los Cielos.
Ustedes, alégrense, alégrense, alégrense. Sus nombres están escritos en el libro de la vida; porque nadie vence a Dios en generosidad.
Pero, ¿quién les ha prometido que no tendrán dificultades cuando sirvan con fidelidad a Dios? No hay ningún amigo de Dios que no sea probado. Quienes piensen de otro modo y esperen cosas diferentes, desengáñense. La verdadera realidad es una fiera que no tiene piedad.
¿Ustedes son y quieren ser mis discípulos?... Lo son en la medida en que se entreguen a Mí sin ningún otro propósito que la entrega personal sin ninguna condición y sin ningún otro propósito que estar a mi servicio...
Y, ¿qué han alcanzado mis seguidores fieles a lo largo de los siglos, con su entrega a servicio de mi causa fuera del mismo resultado: el Reino de los Cielos?
Ustedes finquen, en la esperanza de mi premio de la vida eterna, la razón de ser de su servicio. No se dejen seducir por halagos y oropeles de lo transitorio de la tierra. Eso pasa, pero Yo no paso. Y Yo, en Mí y por Mí, Soy la Vida Eterna.
Hagamos un alto para que me rindan cuentas de su hacer en Mí.
1- Díganme: ¿Qué han hecho por mí y por el prójimo?
2- ¿Nos han servido? ¿Se han servido con egoísmo de nosotros?
3- ¿Han sido fieles a Dios y en mí servicio a pesar de sus pecados?
4- ¿Han confiado en mi poder y en mi misericordia a pesar de los fracasos que hayan podido experimentar, porque están convencidos que Yo Soy el Señor?
5- ¿Han desconfiado? Si lo han hecho, ¿Cuáles son sus experiencias de ese fenómeno y la lección que recibieron?
6- El comportamiento de ustedes ante sus debilidades, ¿qué reacción les produjo? ¿La de Pedro? Mt. 14, 26-33; 26, 69. ¿La de Judas? Mt. 27, 3-8.
7- ¿Han creído en Mí? Eso no es suficiente.
8- ¿Me han creído y me creen por encima de los imposibles y las pruebas?
9- ¿Qué experiencias tienen en mi seguimiento que puedan contarme al darme su parte de luchas, fracasos y victorias?
10- ¿Cuáles son sus frutos?
11- ¿De qué cosas son testigos en la Espiritualidad? ¿Pueden señalarme algunos resultados logrados?"
Acta 1.276
Revista María Hoy
Bogotá, D.C.
Miércoles, Diciembre 28, 2005 - 02:37
