"Si no nacen de nuevo, es decir: "si no son vírgenes", o negados a ustedes mismos, como niños, no entenderán estas cosas, ni las vivirán..." Acta 1.119

Monday - Apr 13 2015

 

 

"...La primera propuesta de Dios, en esta Espiritualidad de los "Hijos de la Madre de Dios", es su propia presencia, como el carisma específico, único y decisivo, para la acción de ustedes en el tiempo y en el mundo en los que viven. Tiempo y espacio que Dios les da, para dar frutos permanentes y abundantes. Por eso, ustedes son la semilla para un replanteamiento de la historia, a partir de la Buena Nueva, que es el Evangelio del Altísimo.

El Evangelio del Altísimo, o la Palabra de Dios, es la clave de la felicidad y de los logros eficaces que puedan alcanzar los hombres.

El uso de esa Clave en la que está el secreto de la vida eterna (confrontar Juan 17,3), tiene sus exigencias.

"Que el hombre descienda con humildad hasta la nada, que es la virginidad, en un acto de absoluta entrega a Dios, hasta el límite de la humildad de Dios, que es su absoluta entrega al hombre, su misericordia, o expresión tangible de su amor; de donde surge la divinización del hombre, por la acción de Dios."

Ahí, y así, comienza la creación del hombre nuevo y de su vida nueva; cuyo resultado es el cumplimiento del mandamiento nuevo, dado por Jesús:

 

 "Sed perfectos, como

Vuestro Padre del Cielo"

(Mateo 5,48)

 

Y ya se les ha dicho que, solamente pueden alcanzar la perfección del Padre del Cielo, cuando albergan a Jesucristo, y, en la medida como lo hacen.

Pero, recuerden: también se les ha dicho que, para albergar a Jesucristo, requieren: "limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios", o sea: virginidad, que es la nada de ustedes, producida por el vacío de ustedes, o entrega absoluta a Dios, imitando a María Santísima, de quien deben ser copia en esto, por ser Ella, la Copia fiel de Jesucristo.

Y ahí empieza a perfilarse o revelarse una nueva luz, para ustedes:

 

Lean, relean y mediten:

Juan 3, 1-21

 

Si no nacen de nuevo, es decir: "si no son vírgenes", o negados a ustedes mismos, como niños, no entenderán estas cosas, ni las vivirán, porque no estará en ustedes, ni la Palabra verdadera de Dios, que es Jesucristo, ni la luz del Espíritu Santo, que la ilumine y que los ilumine a ustedes para que puedan entenderla y asimilarla.

Observen cómo es requerida la "nada absoluta" de ustedes, o la Virginidad, para que Dios, el único Creador, pueda crear, en ustedes y desde ustedes, los efectos tangibles de una vida nueva, que es la vida de la gracia o vida de Dios, mediante la presencia de Jesucristo, único medio, para que ustedes lleguen a ser perfectos, como el Padre del Cielo o salvados, santificados y felices por la vida eterna, que es el resultado salvífico del plan misterioso de Dios, para ustedes; para lo que han sido creados, por su amor, a su imagen y semejanza.

Si no llegan a ser santificados por la santidad de Dios, equivalente a ser perfeccionados por su perfección, el plan de Dios, queda estéril en ustedes, no por imperfección de Dios, o por falta de poder, sino porque, debido al exceso de misericordia, El, respetando el libre albedrío de ustedes, respeta igualmente la dignidad, la libertad y la voluntad de ustedes.

Por ese misterio, raro para ustedes, pero comprensible desde el amor de Dios, fracasaron sus primeros padres, y se crearon la propia perdición que, sin serlo, parece un castigo de Dios.

Pero, Dios, que no se cansa de sonar estrategias salvíficas, en bien de ustedes, soño y creó la salvación, que los restaura en Jesucristo.

Jesucristo, es el gran don de Dios, al hombre y, por eso, a la vez, es el gran Carisma que los identifica con la salvación..."

Acta 1.119

Revista María Hoy
Santafé de Bogotá, D.C, 
Miércoles, Febrero 23, 2000 - 02:03