..."¿Recuerdan mi regaño a Pedro cuando pretendió aconsejarme para que no fuera a Jerusalén?
Sepan que hay muchos a quienes tengo que repetirles lo mismo:
"Apártate de mi Satanás"
La lengua se alarga con la verborrea. Ese palabrerío inútil de los oradores politiqueros que se embriagan con sus propias palabras.
No hablen mucho;
No hagan sermones largos ni discursos largos para demostrarme. Sepan que eso me fastidia. Esto lo he dicho desde siempre. Recuerden el pasaje evangélico del fariseo y el publicano. Recuerdan la enseñanza de cómo deben orar. Recuerden mi propia oración. Lc 18,10.
No los quiero maestros y modelos de oradores y de oratoria; sino testigo y testimonio de mi resurrección y mi presencia, no pretendan demostrarme, muéstrenme.
¿Recuerdan como se muestra algo? ¿Verdad que con una señal o con un gesto o a caso con una sola palabra?
"Miren"
"Escuchen"
"Palpen"
Dígales a las gentes que Yo vivo y que los amo. ¿Cómo? Viviendo el amor y amando.
Vayan y amen; pero recuerden que no hay mayor amor que dar la vida por el que se ama, ¿Cómo? Muriendo por el. Esto es: Negándose a si mismo para que el otro sea afirmado; menguándose a si mismo para que el otro crezca.
¿Lo entienden?
Empiecen por practicar esta enseñanza en lo que hacen los primeros sábados en Marilandia: No hagan nada para combatir; nada para humillar, nada para aparentar, nada para demostrar a Dios. Amen, vivan, sean veraces, sean breves, si hablan y ..."
Acta 747
Revista María Hoy
Santa fe de Bogotá D.C,
Miércoles, Abril 1, 1992 - 04:12
