Acta No.201
Revista María Hoy
Bogotá, Marzo 28 de 1986
Viernes Santo 5,25 a.m.
- Qué frío, hijo. Qué frío! Es el frío de la soledad total, del abandono, de la ingratitud y del pecado de los hombres, que es la muerte.
El frío que, por gracia, tú experimentas, es apenas un levísimo reflejo del frío mortal que, en esta hora llena el corazón de María, La Inmaculada Concepción y siempre Virgen, ahora fundido en el Mío para siempre.
Ya, de ahora en adelante nadie podrá separar su corazón del Mío. El sacrificio por amor es una entrega tan fuerte, que uno y otro Corazón se han confundido en el Misterio insondable de la Cruz.
Donde haya una Cruz estaré Yo y en Mí, donde Yo esté Ella estará.
Somos los tres, ahora, por mi gracia, un misterio indisoluble, único, eterno.
Hijo dame tu corazón. El frío que ahora sientes, es el acto de entrega en ti, de la porción humana que se funde en Mí, como la gota de agua a la Sangre redentora, para la Consumación del Misterio Eucarístico que, de ahora en adelante, será Mí Memorial.
Por eso, a partir de hoy, ya todo cambia.
Tú firma será como lo has hecho, sin pensarlo: Tres rayas verticales y una horizontal sobre un corazón.
(Aparece el Signo de la firma del Secretario)
Así, por gracia insondable y grandiosa, para ti, se enlaza tu pequeñez, en la Esclavitud por amor a la Esclava de Dios, para representar La Orden Trinitaria de los Simples, en el misterio redentor.
Hijo: Si ustedes, fueran limpios cuantas cosas verían del misterio. Este día grande es. El cielo y la tierra se han unido en un abrazo estrecho que nada ni nadie podrá desenlazar, porque lo que une Dios unido queda para siempre.
Tú, pequeña gota de miserias, eres el exponente de las proclividades de todos tus hermanos, mezclada en el Diamante de gracias que es María; para poder ser purificada, en ti, la pequeñez del hombre vil, perverso, pecador, caído.
María no tiene pecado y no puede aportar pecado. Tú eres pecador y puedes aportar pecado.
De ese modo, en ti se consuma un misterio, por gracia insondable: el pecado real del hombre penetra como tal en el misterio, para ser transfigurado en impresionante y mayestática, transubstanciación; por gracia.
Bendito seas, hijo de pecadores. Benditos y redimidos en ti, sean todos los pecadores en el Cáliz magnifico del Corazón de María, La Inmaculada Concepción y siempre Virgen, ofrecido en entrega total al Santo de los Santos.
Este frió, hijo, que tu sientes es un pálido reflejo del frio que Yo siento. En Mí, a través de María, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, tú, pequeña presencia de pecado y de miserias, haz alcanzado la gracia de morir ahora, para el mundo, para la carne y el demonio.
De hoy en adelante ningún poder tendrán sobre ti, los enemigos mortales de los hombres, el mundo, la carne y el demonio.
Limpio quedas en Mí de tu miseria que, ahora por gracia y por amor en ti lavamos; como símbolo de alianza con los hombres, por amor a María, tu Madre, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.
Da gracias. Que todos me den gracias; porque, en ti, la Orden queda, en este día conformada.
Nadie podrá frustrar su ahora. Nadie podrá frustrar su avance. Nadie evitará que sea lo que Yo, el que Soy quiero y mando, en el ahora de Mí Iglesia Verdadera y para bien de Ella.
Se limpio.
Se santificado.
Se perfeccionado en el misterio de amor del que es Amor y de la que, en el que es Tres veces Santo, es también Tres veces Santa, por Mí gracia.
Sea bendita la Orden que ahora nace aquí y ahora, para siempre de tu entrega.
Sea fecunda. Produzca buenos frutos saludables y abundantes en Mí Iglesia y en la historia. Haga posible que Mí Nombre sea amado, adorado y bendecido en los confines todos de la tierra y que el nombre de María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, sea bendito, honrado, amado, proclamado.
Sea esta Orden universal para endulzar mis lágrimas y endulzar las lágrimas del Corazón Maternal de la Inmaculada Concepción y Siempre Virgen.
Bendice a Severo. Su palabra fue buena y hará bien. Sembró la semilla de Mí Orden sabiamente y de ahora para siempre su quehacer y su nombre, en María Santísima y en Mí, estarán enlazados a tu nombre y quehacer a ti encomendado.
Varones no buenos; pero santos, sean benditos. La Santidad de Dios los santifique, los bendiga, los perfeccione, limpie y haga buenos.
Hoy sean benditos todos en mi Orden, Sean benditos todos, todos, todos. Sean benditas tu casa y tu familia. Sean benditas las casas y familias de todos en Mí Orden.
Es día de bendición, puesto que día es de redención.
La Redención está consumada en forma potencial y colectiva. Sea posible, para todos y por ustedes en forma individual y para muchos.
San José sea el Patrono de ustedes. El Obispo de Cúcuta sea especialmente asistido por Mí gracia.
Con El haremos cosas grandes. Su nombre será honrado como pocos y la honra que le demos será permanente y verdadera. Premiaré su celo y su entrega con un florecer nunca antes vistas de vocaciones verdaderas. Sanaré con su ayuda hogares y familias sin número, las cuales serán como graneros en Mí Iglesia. Sea bendito y bendito sea el Vientre de su Madre terrenal que lo llevó en su seno y que ahora goza en Mí Paz y para siempre.
Sea Nelly y su casa un surtidor. Bendícela. Bendícela. Bendícela.
Bendice a Myriam tu mujer. Yo haré de ella una nueva mujer para Mí gracia con nuevo corazón y nuevos sentimientos. Bendice a cada uno de tus hijos. A todos. A todos. A todos y a todos los hijos de todos en Mí Orden.
Ya suscitaré en tiempo que sea promisorio un retoño de ti para Mí Iglesia. El heredará tu nombre y bendiciones para bien de Mí Iglesia y Mí Orden en días que serán nuevos y fecundos.
No dejen de orar.
Reúnanse mañana a bendecirme.
Oren mucho. Oren. Oren. Oren.
Límpiate más a fondo. Límpiense todos a mayor hondura. Los quiero limpios.
Sean benditos.
Lección
No. 111
Aprendan a morir en Mí a cada Instante.
-
Aprendan a morir en Mí a cada instante.
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Sepúltense en Mí a cada hora, a cada instante.
-
Desaparezcan en Mí a toda hora, en todo instante.
-
Niéguense a ustedes siempre.
-
No se proclamen. Renúnciense. Esto es: mueran.
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Mueran a todos los honores.
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Mueran a todos los puestos, preeminencias y soberbias.
-
Sepan vaciarse despojándose de todo.
-
Sean limpios.
-
Imiten a María.
-
Dejen que Ella sea en ustedes; para que ustedes no sean, sino que Yo sea en ustedes.
-
Oren. Oren. Oren.
-
Oren y bendigan.
-
Sean oración.
-
Sean bendición.
-
Bendigan al Salvador que tienen.
-
Bendigan a María, por cuya entrega y amor son justificados.
SÍNTESIS:
-
Niéguense más a fondo.
-
Límpiense más a fondo.
-
Renúnciense más a fondo.
-
Sean como María.
-
Dejen que María La Inmaculada Concepción y siempre Virgen sea en ustedes; para que no sean ustedes sino Yo, el que Soy, el que Somos, en ustedes.
-
Oren. Oren. Oren.
-
Sean oración y bendición.
Por hoy basta.
Bendiciones. Bendiciones. Bendiciones.
/
6:19 p. m.
Repitan:
Dios mío: limpia mí corazón para que hoy día haga tu voluntad y esté contigo. Amen.
