Semana Mayor - Miercoles Santo

Wednesday - Apr 01 2015

 

 

 Acta No. 1217

Revista María Hoy

San Pedro de Macorís - 3 a.m. Hora local

Abril 7 de 2004 - Miércoles 02:00 AM

 

Hijos de la Luz y del Amor:

Recuerden esto: "Nadie da de lo que no tiene". Si ustedes son hijos de la Luz, ¡Alumbre!  Si ustedes son hijos del Amor, ¡Amen!

Como hijos de la Luz, la herencia de ustedes es la Luz.

Como hijos del Amor, la herencia de ustedes es el Amor.

Por eso, donde ustedes estén, den de lo que tienen como herencia:

¡Sean Luz!  ¡Sean Amor!

Iluminen las tinieblas que los rodean, y destrúyanlas con la Luz de Dios.

Alumbren las tinieblas que los rodean, y destrúyanlas con la Luz de Dios.

Vitalicen, potenciándolo, todo cuanto los rodea, y destruyan, en él, el desamor, la mentira, el odio, la injusticia, la insularidad, la carencia de paz y la falta de libertad, con el amor de Dios.

La Luz y el Amor son vida, porque plenifican y confortan.

Dios es Vida; Dios es Luz; Dios es Amor; porque, en sí y por sí, es el Perfecto, el Absoluto, el Eterno y, como consecuencia: el Libre, el Pacífico, el Justo. En resumen: el Feliz, el Santo, el que Es. Dios, el Uno, el Único, el Señor.

En Dios no cabe más perfección; porque Él es la perfecta  Perfección, en la que no cabe nada más y en la que no hace falta nada.  Por eso, Él es el Modelo para ustedes, dado por Jesucristo, como uno de sus Mandamientos (Mateo 5, 48).

En Dios no cabe el mal, ni nada malo; porque es el Sumo Bien o Bien Perfecto.

En Dios no cabe más  Amor, porque es el Sumo Amor.   En Dios no cabe más verdad; porque es la Verdad absoluta. En Dios no cabe más vida; porque es la Vida plena. Como consecuencia:  a Dios no se le puede agregar nada de amor, nada de vida y  nada de verdad, porque nada de eso le  hace falta y, por eso, en su perfecta perfección, es Amor, es Verdad, es Vida.

El resultado de eso, es:

La Paz de Dios,

La Justicia de Dios,

La Libertad de Dios.

Donde Dios está hay paz; hay justicia; hay libertad.

En quien Dios está, Dios resplandece y da, necesariamente, lo que es de Dios: Amor, Vida, Verdad y sus derivados: Paz, Justicia, Libertad.

Jesús les dijo:

"Nadie da de lo que no tiene"

"Al árbol se lo reconoce por sus frutos".

Si ustedes son de Dios, y para eso han sido creados a su imagen y semejanza, sean luz, sean amor, sean verdad, sean vida. Amen, den paz, generen libertad.

Que el ser y el hacer de Dios, manifestados por el estilo de ustedes, inspirado en el Estilo de Jesucristo, que es el Estilo de Dios, plantee siempre interrogantes:

¿Por qué son así?

¿Por qué viven así?

¿Por qué obran así?

Cuya respuesta conduzca, necesariamente, a la persona de Jesucristo y, como consecuencia, produzca la necesidad de amar a Jesucristo y de seguirlo.

¿Entienden ahora, por qué en Jesucristo, Dios verdadero y hombre verdadero, no caben, ni el pecado, ni sus consecuencias?

El pecado no es de Dios; porque él no es absoluto. El pecado no es eterno; porque, al contrario del Bien que, por ser de la esencia de Dios, el Absoluto, el Eterno, el Perfecto, es absoluto, es eterno, es perfecto, él no es eterno, no es absoluto, no es perfecto.

El pecado es creatura extraña a la naturaleza de Dios. Por eso no es eterno. El pecado tuvo un comienzo: el desamor y la soberbia del maligno, el enemigo de Dios y, como consecuencia, en cada hombre, su libre y voluntaria inclinación al mal, teniendo como modelo al malo.

El Bien, por el contrario, es eterno. No ha sido creado; porque está en la naturaleza de Dios y es propio de su esencia. Por eso, el Bien, es herencia de Dios, el Creador, concedida al hombre, su creatura.

El mal, que  no está  en la esencia de Dios, es creatura imperfecta del maligno, el imperfecto. Como consecuencia no es eterno. El tuvo un comienzo y tendrá un final. El bien no tuvo comienzo, porque, siempre estuvo en la esencia de Dios, que es increada.

¿Quién produce el Bien? Sólo Dios, como emanación gratuita de su propia esencia.

¿Quién creó el mal? El malo, el enemigo de Dios, que es la creatura separada de Dios por su soberbia.  Poresa razón el mal no puede ser eterno, porque es fruto de una creatura  creada por Dios y separada de Él, por su soberbia.

El mal por eso es susceptible de cambio, porque todo lo creado es mutable, transitorio e imperfecto.

El Bien, por el contrario, es inmutable en sí, por su origen, y es también, por la misma causa, perfecto e imperecedero.

Cuando todo pase, y esos son: La Palabra y el Querer de Dios, sólo  quedará el amor, porque él es en Dios, el Bien supremo. Y, como consecuencia, las creaturas serán juzgadas en el amor.

El que ama es amor y hace, por naturaleza, lo que es de Dios.

¿Entienden  esto?

La novedad de todo esto, está en la afirmación:

"El Bien es eterno. El mal no es eterno".

"El Bien no tuvo comienzo porque está en  esencia eterna de Dios. Y todo lo de Dios es increado, porque está en Él y, porque es de Él."

"El mal no es eterno; porque no está en la esencia de Dios".

"El mal tuvo un comienzo: la maldad del malo, el enemigo de Dios".

“El Bien no terminará jamás, porque es eterno. Él está en la esencia de Dios, el Increado, el Uno, el Único, el Señor, el Creador”.

¿Lo entienden? ¿Me entienden?

¿Por qué y en función de qué, ustedes serán juzgados? Sólo por el amor.

Porque el comportamiento de la persona juzgada, esté en armonía o en desarmonía, con la manera de juzgar de Dios, en el último Día, como Jesús lo cuenta en el capítulo 25 de Mateo.

¿Lo entienden?  ¿Me entienden?

¿Qué les recuerdan, ésta, y todas las semanas santas?

El amor de Dios, manifestado en Él y por Él, en la persona de Jesucristo, con el mayor gesto de amor que es el supremo Bien: Dar su propia vida, por cada uno de ustedes, para permitirles ser incorporados, de modo voluntario y libre, por el querer de ustedes que, por propia decisión, acoge los propósitos de Dios.

Ahí donde se encuentran la voluntad del hombre con la Voluntad de Dios y, ésta es aceptada por la voluntad del hombre, en su libre albedrío, el Bien eterno, se perpetúa en el hombre. Y, por eso, es motivo  de justificación o de castigo.

"¿Lo entienden?  ¿Me entienden?

La Luz de Dios, don de Dones del Espíritu Santo, los ilumine y perfeccione en orden a la felicidad o salvación de ustedes.

¿Empiezan a vislumbrar una de las razones por la que Jesucristo es, y debe ser, el Carisma de ustedes?

Recuerden que Jesucristo les dijo: "sin Mí nada pueden hacer".  Y nada, es nada. Por eso, sin el Don de Dios, no es fácil, ni posible entender las cosas elementales de Dios, que entienden los humildes, por gracia excepcional de Dios.

...Por hoy basta.

Bendiciones, bendiciones, bendiciones.