Semana Mayor - Martes Santo

Tuesday - Mar 31 2015

 

 

 Acta No.656

Revista María Hoy

Bogotá, D.E., Marzo 26 de 1991

Martes 03:20 AM

Para bien de ustedes y Gloria de Mi Nombre sean todos benditos con mi sangre, con mi Espíritu y con la santa bendición del PADRE, del HIJO y del ESPÍRITU SANTO, amén, amén, amén.

Tengo sed. Mi sed empieza en este instante, cuando separado de todos estoy frente a mi Padre, reafirmando mis votos por ustedes. Mi sed es de almas que vengan entre las garras de la muerte, inconscientes del peligro. Ríen, se divierten, bailan..., se revuelcan en el lodo envilecidos por toda clase de maldades y pecados, como Holofernes en brazos de Judit y sin embargo, ahí está la muerte; no la que termina en el encuentro con la Vida, que es mi Padre, en unidad con el Espíritu Santo y con su Hijo, que soy Yo; sino aquella que termina en el infierno.

Se acerca la hora en que va a comenzar mi tragedia con todos los horrores de mi pasión y de mi muerte. Y mi sed crece, con certeza lúgubre de que, a pesar de mi martirio voluntaria y amorosamente aceptado, muchas almas no se apartarán del vicio y, en consecuencia, muchas se condenarán a sí mismas, por el desprecio obstinado de mi entrega y de mi misericordia, que las hace réprobas.

Hijos, a esta hora estoy solo, camino de Jerusalén. Allá duermen los que amo y que me siguen,- inconscientes - como todos, de los riesgos en que andan. Pero estos tienen la seguridad de mi poder. Ya lo conocen - comprobado en los signos que han visto y, por eso duermen seguros, recordando aquellas frases pronunciadas por mí frente a sus asombros en la noche en que calmé la tempestad!

"¿Por qué teméis hombres de poca fe?"

Estoy solo y con sed. Ustedes causan mi sed. Por ustedes elegí esta pasión y esta muerte, para salvarlos, incluyendo el incalculable gesto de hacerme hombre, como ustedes, para salvarlos desde la condición de ustedes; porque desde mi condición de Dios soy solidario con mi Padre y con el Espíritu Santo y, como tal, no podía sino juzgar y condenar la maldad con que violaron la justicia desde sus primeros padres hasta hoy, en que la siguen violando, con no menos maldad que en el principio.

Tengo sed. Esta sed es eterna, como Yo. Vengan, vengan a Mí, ustedes los caídos, ustedes los réprobos, ustedes los que tienen las manos manchadas con las inmundicias del pecado. Vengan, vengan, vengan... Sean como la esponja con vinagre que me fue ofrecida, para saciarme en la cruz. Ustedes son el agua, aunque manchada, que necesito para saciar mi sed. Los necesito.

Hijos, hijitos: no pequen más. Despierten. Abran sus sentidos y capten lo bueno y lo malo. Y sepan preferir. Ahora tiene la gracia del Espíritu de Dios.

No se dejen engañar por el espíritu del mal. Ustedes son peces con vida flotando en un estanque de aguas revueltas. Delante de ustedes hay dos opciones: el malo, mi enemigo, como un pescador con anzuelos revestidos de carnadas mentirosas y Yo, el que Soy, el que Somos, con un río de agua viva. ¿Por qué prefieren la carnada mentirosa, al agua viva? Abran sus sentidos y déjense alcanzar por mi misericordia. Aquí estoy Yo el que Soy, el que Somos, cansado y sediento, listo a iniciar el doloroso camino que va a culminar en la muerte y muerte de cruz.

¿Creen - acaso - que este es un drama trágico, pero sólo representado por artistas, cuyo protagonista principal Soy Yo?

No, hijos, no. Yo no soy un payaso ni un farsante. Yo soy Dios y Dios es la verdad. Como Dios nada pueden contra MÍ  ni el dolor ni la muerte. Por eso para vivir en su crudeza los horrores que cada uno de ustedes podrían soportar y padecer, adquirí la condición de ustedes, haciéndome hombre, igual en todo, menos en el pecado, que, ese, no podía vivir, porque soy Dios y en Dios no caben, ni el pecado ni la muerte. En la luz no cabe la sombra; porque las dos son irreconciliables.

Como hombre y hombre verdadero, con el mismo cuerpo, con las mismas realidades corporales y anímicas, si podía padecer, como ustedes, el dolor y la muerte.

Y el dolor físico y el dolor moral cayeron en mí con todo el peso de todos los dolores. Mi condición de Dios me hacía conocer y mi condición de hombre me hacía padecer. He aquí el horror del drama con el tremendo rigor de su realidad antagónica: DIOS que conoce el hombre que padece, y, en la confluencia, Yo, Jesús, el Cristo, enamorado y Mártir, padeciendo con resignación. Hijos: estas son las excelsitudes del amor. Por ellas tengo sed y mi sed son ustedes, los pobres - no solamente de bienes económicos -; sino por sobre todo de los bienes del Espíritu, que son los dones del Espíritu Santo. La mayor pobreza no es la que hace carecer al cuerpo; sino aquella que hace carecer al alma. Entre Epulón y Lázaro, el más pobre era Epulón; porque la pobreza de él era absoluta.

No se engañen por tanto los justicialistas -pregoneros del absurdo-, profetas de la mentira, afirmando y pregonando sus amañadas teorías cargadas de seudo - promesas de salvación.

Y, entiéndanme - cuando digo-: "seudo-promesas", en el sentido exacto de la palabra "seudo", que significa: "supuesto", esto es: inexacto o falso, con absoluta y profunda falsedad.

Yo les he dicho, refiriéndome a Judas y a todos los Judas, mentirosos y ladrones: "A los pobres los tienen siempre entre ustedes. Pero a Mí no me tienen siempre." (Juan 12, 8)

Y esa es la verdad: el pan físico siempre escaseará para muchos porque muchos otros son Judas traidores y ladrones. El esencial no es el pan; sino "el Pan de Vida" que Soy Yo, el que Soy, el que Somos, por Quien, si está, todo pan será dado por añadidura para todos; pero que si, Él, falta, también faltará el pan para muchos; porque la falta de Él, endurece el corazón y crea la injusticia, que es falta de amor y, en esencia falta de Dios. ¿Lo entienden?

Abran, hijos, hijitos míos, todos sus sentidos. No se dejen engañar. El malo, pescador perverso, que les ofrece sus anzuelos con carnadas de mentira no duerme. Él acecha impaciente y desvelado. El botín que persigue son ustedes, pobres hijos míos. Húyanle. Sus anzuelos y sus redes son, en muchos casos, personas e instituciones mentirosas, Judas de ocasión. ¿Lo entienden?

Aquí estoy. Yo Soy. Vengan a Mí los que tengan sed; todos los que estén cansados. Vengan, vengan, vengan, beban y vivan.

Yo Soy el Agua Viva.

Y Yo Soy el verdadero PAN.

 

Lección

No. 566

No se engañen.  No se dejen engañar.

 

  1. Solamente la Verdad los hace libres.

  2. DIOS es la Verdad.

  3. No busquen la libertad lejos de DIOS.

  4. Donde DIOS no está, hay tiranía; así como donde no hay luz, hay sombras o tinieblas.

  5. Los ladrones buscan la oscuridad para robar y matar.

  6. Los enemigos de DIOS son como ladrones: para robar la libertad trabajan en las tinieblas o en las sombras.

  7. No hay mayor oscuridad sombra o tiniebla, que la ausencia de DIOS.

  8. DIOS es la Libertad; porque es Amor.

  9. Donde no hay amor no hay libertad.

  10. Oscuridad, desamor, esclavitud e injusticia, son palabras sinónimas, por los horrores de su contenido.

  11. Todos los enemigos de DIOS son tiranos, no aman, son injustos y trabajan en la oscuridad.

  12. Dios respeta la dignidad del hombre, a pesar de ser su Creador. Eso es libertad. Ahí se origina el libre albedrío, por el cual cada hombre se auto determina.

  13. Dios es justo. Por la justicia justifica. La justificación es señal de amor. Su demostración está en el sacrificio de la cruz y en sus palabras finales:

"Padre: perdónalos; porque o saben lo que hacen."

  1. Dios ama. Por amor va en busca de la oveja perdida. Es el Buen Pastor.

  2. DIOS es la Luz. En DIOS todo es claro; porque Él es la Luz. Nadie se engaña con DIOS; porque DIOS no engaña. Él es la Verdad. Lo que promete eso es y no otra cosa.

"El que quiera venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame."

  1. Al contrario de DIOS, el malo, su enemigo, es mentiroso, y todo lo del malo es mentira.

  2. Quienes siguen al malo el enemigo de DIOS, son mentirosos, tiranos, injustos, enemigos        de la libertad ajena, egoístas y trabajan en la oscuridad, donde pueden maquinar iniquidades.

  3. ¿Qué poderoso, al modo de los hombres, se sacrifica, por el que considera su adversario?

  4. ¿Qué dirigente, al modo de los hombres, les muestra con verdad los riesgos de su      partido?

¿No hacen lo contrario ofreciendo maravillas que no existen y que no pueden entregar?

Eso es mentira; es injusticia; es tiranía y es trabajo en las tinieblas.

No se engañen, no se dejen engañar.

  1. Oren, oren, oren...

Oren siempre.

Sean oración.

  1. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.

 

SÍNTESIS

Despierten, no se dejen engañar. DIOS es la Verdad. Y solo la Verdad los hace libres.

Por hoy basta.

Bendiciones, bendiciones, bendiciones.

/

5:30 a.m.

 

Repitan:

Dios mío:

Limpia mi corazón para que hoy día haga tu Voluntad y esté Contigo. Amén.