Acta No.869
Revista María Hoy
Santa Fe de Bogotá, D.C., Marzo 31 de 1994
Jueves Santo 02:35 AM
- ¿Qué conmemoran hoy, hijito mío? ¿Las bravuconadas de un farsante? ¿La epopeya de un héroe legendario; pero muerto? ¿O la liberación de un pueblo que triunfó al morir?
Esto último, hijo mío. El Hijo de Dios, como el cordero pascual de los antiguos. Que muriendo por otros, redimía, al morir por los pecados de ustedes, al morir, los redimió. Y, esto, es lo que hoy conmemora: el tributo de Jesucristo, el Salvador, verdadero Dios y hombre verdadero, sobre la muerte; quien no solamente murió por ustedes, para salvarlos; sino que, al resucitar, con su resurrección los redimió eternamente.
Están redimidos por mí.
¡Alégrense!
No vivan como cadáveres que se dan sin esperanzas, a los gusanos devoradores de almas.
No se dejen devorar por el malo, mi enemigo, ese miserable gusano que arrastra en las tinieblas acechando sus debilidades para destruirlos sin misericordia, cuando ustedes se dejan reducir por sus ardides.
¡Valorense!
Piensen que son la garantía de Dios, adquirida con su sangre, con un único propósito: "Salvarlos" Y, piensen que salvar es rescatar de las tragedias: liberar de las desgracias; redimir de las cadenas.
Ustedes son los redimidos por Dios y, eso, es lo que hoy se conmemora:
"La Pascua del Amor:"
El Amor, Jesucristo, Dios, se dio hace dos mil años, a plenitud, por ustedes; no sólo por todos, como masa; sino, por cada uno, como unidad personalizada. Y; en este día, único y feliz para los hombres, El, Dios, al darse, se quedó en la realidad y en el misterio, vivo en el sacramento, conmemorable, a voluntad; por ustedes, de mi muerte y de mi resurrección, sólo por amor.
EL Sacramento de la Eucaristía,
Es la culminación del Amor de Dios,
Quien se dio para la Salvación del hombre.
Y, este acto de entrega, es lo que hoy se conmemora:
Dios se dio por el hombre, hace dos mil años.
Se dio en un solemne banquete
De amistad y despedida:
"Este es mi Cuerpo...
Esta es mi Sangre..."
El Cuerpo que, en la conmemoración de mañana, colgó del madero de la cruz, cruel y dolorosamente destrozado, por ustedes, y la Sangre que, en ese mismo acto, se derramó por ustedes, gota a gota, hasta derramarse toda, en el acto pleno del amor de Dios; pero que resucitó esplendoroso, para no morir jamás de nuevo, como en el caso de Lázaro. Y todo por amor, para salvarlos.
El acto que hoy se conmemora, se revive, y, en cada Eucaristía que se repite sobre el mundo, se consuma de nuevo, incruentamente; pero fiel y realmente, en su misterio, haciendo actual y nueva la promesa de salvación, para cada uno de ustedes. Dios quiere salvarlos.
Sean prudentes;
Sean sensatos: ¡Déjense salvar!
No caigan en las redes del malo, mi enemigo. El, para apartarlos de mí, les muestra los espejismos de una felicidad inexistente objetivada en aparentes realidades:
Poder,
Riquezas,
Prestigio,
Honor,
Vanidades....
En todo aquello que pasa, pero que, en su instante, los deslumbra.
Vean cuanta soberbia hay sobre el mundo. Pero, digan: ¿Cuántos soberbios, tienen memorias, de que, ellos y sus soberbias, no te hayan pasado y de que no hayan sido olvidados con mayor rapidez que los fugaces fulgores de sus triunfos?
Y, si, instantes después de sus desaparecimientos, los recuerdan, no es por ellos, en sí, sino porque satisfacen los intereses de otras vanidades que serán fugaces.
Sean prudentes:
Piensen,
Mediten,
Reflexionen...
Hoy es un día grande.
Aprovéchense de la misericordia de Dios; no la malgasten.
Vengan a mí.
Vengan,
Beban y
Vivan.
"Yo Soy la Resurrección y la Vida. Yo Soy el Agua Viva”.
Vengan,
Beban y
Vivan.
Lección No. 779
El Amor de Dios no tiene límites.
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Dios es Amor.
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Dios es eterno.
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El Amor de Dios es eterno, como Dios.
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Por ser eterno, el Amor de Dios es inmedible y es ilimitado.
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La muestra más ostensible del Amor de Dios es Jesucristo, con su muerte y su resurrección, para salvarlos, a ustedes, por amor. Déjense salvar.
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Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
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Imiten a María Santísima, la Inmaculada concepción y siempre virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
SÍNTESIS
Mediten con seriedad y con prudencia en esta frase que a muchos salvará:
“El amor de Dios no tiene límites.”
Por hoy basta.
Bendiciones, bendiciones, bendiciones.
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4,23 a.m. (Firma el Secretario)
Repitan:
Dios mío:
Limpia mi corazón para que hoy día haga tu voluntad y este contigo. Amén.
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Al margen del Acta
Dediquenle tiempo a meditar en el amor de Dios.
Eso les ayudará a ser santificados.
No olviden que santificación es igual a salvación…
Ejercítense, como se los he pedido, en hacer actos de conversión, que, en el lenguaje de ustedes es virginidad. Sean vírgenes. Para eso recurran a la Santísima Virgen. No se aparten de Ella; no se separen de su protección. Quienes no lo hacen, no saben las gracias que se pierden. Son ricos que mueren de indigencia.
María Santísima es la Corredentora de ustedes; porque ella está con mi Redención. Su fortaleza es mi Fortaleza y, viviendo en ella, la propaga y la pregona; no con palabras, sino, ante todo con el testimonio imperecedero de su propia vida, la cual, en mí, no tiene fin.
Y, a propósito de llamarla "Corredentora", ustedes apoyen la propuesta de implorar al Romano Pontífice, la declaración del dogma de
"María Corredentora".
¿No te he hablado de esto, antes? ¿No te explicado por qué es corredentora?
Abandera, pues, este proyecto. Haz que la Espiritualidad Trinitaria, nueva, novísima y novedosa de los hijos de la Hija de Dios, sea, por mi gracia, la abanderada del Dogma de "María Corredentora", como lo es, de la confesión persistente, de los ya declarados de:
Inmaculada Concepción,
Siempre virgen.
Madre de Dios y
Asunta al cielo.
¿No descubren en las Actas una insistente, persistente e insistente reiteración de confesar esos dogmas, a la vez que de referirse a la Inmaculada, como "Corredentora"?.
Todo esto, es y debe ser así, porque están en el corazón de Dios y, por eso, están en la verdad. Viven el esplendor de la verdad.
Sean, pues, humildes. Sean vírgenes…
Crezcan todos en el amor. Amén. Amen mucho.
Amen a Dios y ámense con mucha pureza los unos a los otros.
Sean benditos.
Esta noche, al hablar, habla del amor de Dios, como el secreto para que la familia: comunidad y unidad, sea la que Dios quiere y como Él la quiere, en medio del mundo y en la historia.
Reflejo viviente de la Santísima Trinidad y de la Sagrada familia.
¿Qué hace falta, para eso, a fin de que la familia sea perfecta?
Dios, necesariamente.
Por tanto; reciban, vivan y den a Jesucristo.
Ese es el secreto.
Oren mucho.
Sean oración.
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