... No teman. Dios es amor y Dios los ama.
Floten en el amor de Dios sobre la barca de su misericordia hecha presente en el corazón desgarrado de María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.
Están, una vez más para cumplirse las Sagradas Escrituras.
"Conviene que alguien muera por el pueblo."
Hace falta un salvador. Y el Único y Verdadero Salvador o Redentor es Dios, en Jesucristo, Dios verdadero y hombre verdadero.
"Si el grano de trigo no se siembra y muere no da frutos. Pero si se siembra y muere da frutos y frutos abundantes."
El sacrificio de Dios era y es preciso, para la salvación individual y general del hombre.
La cruz, por tanto es una bendición....
"Como el Maestro y Único Maestro, aprendan a despojarse hasta la muerte y muerte de cruz. Hasta el desgarramiento; hasta el vacio total.
Si tal hacen, Dios entrará y morará en ustedes. Si tal hacen ya no serán ustedes, sino El, quien viva y haga en ustedes, con ustedes y desde ustedes.
Como creatura tipo, imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.
Sean vírgenes como Ella.
Hoy aprendan, reflexionando en la pasión de Jesucristo, en el edificante valor del anonadamiento, del vacío, de la virginidad y de la muerte corporal y transitoria.
El hombre en general está instalado. Se ha hecho para su seguridad presunta, monumentales construcciones de todo orden: económicas, culturales, sociales, políticas y hasta espirituales.
Ha construido y construye ideas y criterios.
Aún en religión ha construido fortalezas que fosilizan sus ideas y aun sus ideales.
¿No fue este el error de los doctores y maestros del Sanedrín?
¿No es y ha sido este el error de los doctores y maestros de todas las edades?
En este modo de hacer y con él, se apartan de Dios, aún sin ser ese su propósito. Se hacen a sí mismos, fortalezas endiosadas. Se endiosan y desplazan a Dios. Cuando eso ocurre, llega la muerte verdadera y, como consecuencia, la esterilidad en lo de Dios.
Por esto, hay tantos ateos con ínfulas de fieles servidores de Dios y guardadores de la Ley.
No se engañen. Recuerden, lo que dicen los santos Evangelios:
"Este pueblo me honra de palabra pero no de corazón".
"Dios ve el corazón del hombre".
"No todo el que dice: "Señor, Señor", se salvará; sino aquel que hace y vive la palabra de Dios".
Revisen su ser y hacer a la luz del Espíritu Santo, en este tiempo, sobre el valor de la pasión de Jesucristo.
La convocatoria a ustedes, Esclavos de la Esclava de Dios de esta nueva, novísima y novedosa Orden trinitaria es para ser vírgenes.
Esto es: desinstalados de todo. Desnudos espiritualmente hasta el anonadamiento, hasta la limpieza y libertad totales. Hasta el estado proceso de virginidad, que les permite recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, en orden a la cristofinalización.
Recuerden: todo bosque es fruto de la muerte individual de la semilla. Toda sociedad es fruto del desgarramiento individual de las entrañas maternales. De la entrega individual de cada madre, en lo cual hay despojo y aun libertad; porque el hijo sale y se desprende de la madre.
No se hace un bosque y no nace una sociedad soñando ni por medios diferentes.
Ya se los he dicho: en el bosque y en la sociedad cada uno de los individuos que los integran nacen y se forman de uno en uno y de uno en uno, son formados y dados por la individualidad que los genera.
No hay otro medio..."
Acta 380
Revista María Hoy
Bogotá,
Viernes, Abril 17, 1987 - 06:46
