¡Que fácil es sentarse a la mesa del banquete! Pero ¡que difícil beber conmigo, el cáliz amargo de las pruebas!.. Acta 691

Domingo - Oct 18 2015

¡Ah hijo:¡qué duro es caminar conmigo! Es duro y difícil. Yo cuesto lágrimas y sangre; porque soy demasiado caro; y, ¿Cómo no voy a ser caro si soy Dios? Todo lo caro cuesta. ¿No es así entre ustedes los hermanos? ¿No has oído decir que "unas veces se compra con dinero y otras con sangre? Comprar con dinero es difícil, en muchas ocasiones; pero más fácil que la sangre; porque es una moneda externa, con la cual o sin ella, el sujeto que la da queda intacto; pero la sangre, está en el sujeto, es él quien se da en ella; porque esa moneda es su propia vida, es él en sí y , sin ninguna comparación, esta moneda es la más cara. Esta cuesto Yo. Esta es el precio de mi amistad. Por eso, hijo mío, no es fácil seguir en pos de mi y serme fiel.

 

¿No te lo he dicho muchas veces que la cruz es el premio para aquellos que me siguen de verdad? Y, ¿Crees que hay cruz que no produzca muerte? Pero, ¿Cuál muerte? ... Sobre todo la que tiene sus raíces en el "YO"; la que está ligada a los honores y al prestigio; la que está relacionada con la admiración de los otros hacia aquel que la soporta; la que da respeto, importancia y capacidad de mando y de poder.

 

Es más fácil, morir en la carne que morir en las estimas del indomable "YO" y, a Ti, hijo mío: es a esta muerte, ante todo, que te he llamado. Por eso te he dicho que no te dejes tentar por las sirenas del mando, del poder y del prestigio. Te quiero, para mí, como a Francisco: Despojo, negación de ti mismo; pobre y casi inútil, para hacer que mi poder y mi grandeza brillen en tu nada, como brilla la luz en la miseria de una lámpara.

 

...Yo no necesito poder de los hombres. Poder lo tengo YO y YO me basto. YO necesito el no poder de los hombres, que es su nada; para manifestarles las maravillas de mi gracia.

 

Quiero que tomes tu cruz y me sigas. Hacerlo te cuesta; pero ese es mi precio ¿Lo entiendes?

 

Has vislumbrado que muchos estarían contigo en una campaña electoral y que podrías ser senador. Eso es fácil hijo mío, en el caso tuyo; porque muchos te ayudarían con agrado. Muchos, sin cálculo, empeñarían todo: tiempo, dinero, etc., para sacarte a flote. Y eso te halagaría y los halagaría a ellos. Pero , ¿Quién, hijo mío, cargaría mi cruz? ¿quién, me daría su entrega, y enseñaría que el Señor Soy Yo, sacrificándose por mi?.

 

...Yo me puedo dejar crucificar mil veces, millones de veces por ustedes, para salvarlos; ¿Pero, dónde estaría el valor de ustedes? ¿Cómo se dignificarían, contribuyendo a su propia salvación, en la participación de mi martirio?. Este hijo, es el valor duro, pero grande del martirio. Es por eso que el mártir es testigo viviente de mi resurrección.

 

¡Qué pocos mártires hay en estas horas dentro de mis filas! Por eso no convencen. ¡Que fácil es sentarse a la mesa del banquete! Pero ¡que difícil beber conmigo, el cáliz amargo de las pruebas!.

 

A ti te lo digo:" Di que no a la tentación que ahora tienes. Podrías ser senador y ser honrado; pero con ello servirías a tu "YO" y a los caprichos de los hombres; pero no a mi causa. Decir "NO" será siempre una lección conmovedora que honraria mi causa y te ameritará en el Reino de los Cielos.

 

No hay alternativas: la opción es: conmigo o en mi contra. ¿Lo entiendes?

 

Ve cuántos cortesanos del poder aun entre los mejores de mi casta, disputando el honor de las carroñas, por el loco placer de creerse importantes y llenos de poder.

 

Yo no te quiero para eso. Te elegido, para se mi pobre, terco bastoncito de ciegos. Disfruta este honor; por el que llegarás a ser un báculo de gracias en mi Reino.

 

¿ Lo prefieres?

Tú has querido ser el que más me ame. Demuéstralo, muriendo a todo por mi y por mi causa.

Acta 691

Revista María Hoy
Marilandia (Chipaque, Cundinamarca),
Domingo, Agosto 18, 1991 - 00:00