Lección
No 1.385
Hoy testifiquen. Sólo testifiquen.
1. Jesús, testigo y Enviado de su Padre del Cielo, no hizo más que testificarlo con su ejemplo, hasta dar su vida por Él, para la salvación del género humano.
2. Todos los discípulos, apóstoles y mártires, testificaron a Jesucristo, el Enviado y testigo de su Padre. María Magdalen está entre ellos.
3. Si ustedes los hijos de la Madre de Dios, son hijos de Dios y, como tales, hermanos de Jesucristo y herederos de su Reino, no vacilen en testificar a Jesucristo - contando lo que a ustedes les consta sobre Él, como todos sus testigos verdaderos y fieles.
4. En estos tiempos de falsificaciones interesadas y, como consecuencia, de falsedades, hacen falta testigos veraces y valientes que lo arriesguen todo por amor a la Verdad.
5. Recuerden y no lo olviden: la Verdad es Jesucristo.
6. Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
7. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Nuestra Señora de la Nueva Alianza, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
SÍNTESIS
En estos tiempos de la zona de fuego del Espíritu Santo; pero también de la tiranía del Maligno, el usurpador, falsificador de la Verdad y maleante, ustedes los hijos de la Madre de Dios, den testimonio de la Verdad, a cualquier precio que tengan que pagar, como la vida, los bienes y la honra.
En primer lugar, miren, observen e imiten a la Santísima Virgen y a San José, los prototipos de los más fieles testigos de Jesús. Nada dijeron ellos, sobre Él, pero mostraron su fe y su creencia, con la entrega inalterable de sus vidas, para señalarlo con su testimonio. En segundo lugar, observen e imiten a todos los testigos, discípulos, misioneros enviados para transmitir la buena Nueva con la pureza de sus testimonios. Entre ellos está María Magdalena, cuya reliquia cargan, como un signo que los debe impulsar.
Por tanto, crean, confíen, testifiquen y esperen.
Por hoy basta.
Bendiciones, bendiciones, bendiciones.

6 a.m.

