De nuestros sacerdotes - escuchar:
..."Vengan. Vengan. Vengan.
Es más: ayúdense los unos a los otros a venir a Mí. Sumen sus caravanas. Vengan de dos en dos vengan en gavillas y racimos. Vengan. Vengan. Vengan. No se queden caídos. Vengan. Vengan. Vengan. Vengan a Mí que Soy la Fuente de agua viva. A Mí que Soy la Resurrección. Que Soy la Vida...
Cuando estén caídos vengan, vengan a Mí, llenos de esperanzas, de renovadas esperanzas.
No se queden caídos. Vengan. Yo sé que han caído; pero quiero oírselos decir arrepentidos, pero llenos de fe, llenos de esperanzas, convencidos de que Yo Soy el Salvador.
Eso, sépanlo, para mí será como un vaso lleno de agua fresca. Aunque sea vinagre me sabe a miel.
Amigos: crean en Mí.
Yo Soy amor. No se cansen de dejarse amar de Dios que es el Amor vivo; el verdadero, el Único amor.
Quién tiene derecho a no resucitar con Mí Resurrección? Mejor: quién está obligado o condenado a no resucitar con Mí Resurrección? Nadie. Mí Resurrección es para todos.
Para todos los caídos. Para todos los muertos a la gracia, por el peso ominoso del pecado.
Oigan la voz del Pastor y Buen Pastor que en sus muertes los convoca, para ser resucitados.
Levántense y no vuelvan a morir, como el Resucitado, como el que es Resurrección y Amor y Vida es.
Pero si caen... cuantas veces caigan, resuciten.
Vengan. Vengan. Vengan a Mí. Con nuevas, renovadas esperanzas. Yo no me canso de perdonar; Yo no me canso de resucitar, por que a precio de Mí Sangre son salvados y salvados, para siempre.
No olviden:
"Después de las victorias se tienen riesgos de caer en grandes derrotas".
Sépanlo, recuérdenlo, no lo olviden, para estar prevenidos. Pero sí, a pesar de eso, caen... No lo olviden también:
"Yo, el que Soy, Yo Soy el Camino, la Resurrección y la Vida".
Recuerden, igualmente que, si ustedes pueden caer y levantarse en pos de Mí; otros también pueden caer y deben levantarse en pos de Mí, no una sino setenta veces siete, esto es: infinitamente.
Por tanto: no solamente ustedes han de levantarse; sino que, también, ustedes deben ayudar a que otros se levanten, no una. sino cada vez que caigan.
Por tanto: no sean tiranos ni con ustedes ni con nadie. No apaguen lo que humea. Avívenlo, enciéndanlo, impúlsenlo.
Toquen campanas de alegría cada vez que haya una resurrección. Ojalá esto sea permanentemente. Si lo es siempre. Ojalá todos los días; todos los instantes sean de resurrección. Ojalá Mí Resurrección se consume en ustedes sin descanso, en cadena multiforme y abundante.
Sean redimidos. Sean Salvos. Resuciten..." Acta 204
