"¿Qué esperan?
Si ustedes fuesen consecuentes con el plan, criterio y voluntad de Dios, con respecto a la felicidad de cada uno de ustedes, para la cual fueron creados, no esperarían otra cosa que ser felices y, por eso, no buscarían otra cosa que la felicidad. Pero, como no son consecuentes, se apartan de la felicidad prevista y existente que, en esencia, es Dios mismo, para buscar sus espejismos, los cuales como no son la realidad, se convierten en infelicidades y desgracias. Es la tragedia del escarabajo, que deja el cáliz de las flores, para meterse en la boñiga. Su resultado: un sitio en el reino de la oscuridad.
No se conformen con esperar migajas. Ustedes son hijos de Dios. Y, como tales, son príncipes herederos de su Reino. Busquen ese Reino, con renovadas esperanzas. No lo cambien por lentejas. Las "lentejas" o realidades transitorias y caducas, son los espejismos que los arrastran a la muerte verdadera y única, que es la inexistencia de Dios dentro de ustedes. No porque, El, no exista; sino, porque no está dentro de ustedes y para ustedes, por el querer de ustedes.
Esperen encontrar, en su búsqueda a Dios y lo de Dios y, ustedes serán felices.
- ¿Cómo lo buscan?
¿Tienen el alma limpia? ¿Tienen la mente limpia? ¿Tienen el cuerpo limpio? ¿Son vírgenes? ¿Recuerdan que, en estas enseñanzas, la virginidad "es limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios? ¿Qué la soberbia, el orgullo, la prepotencia, el rencor, el odio, la ira, el desamor, la mentira y , en general, el pecado , no son de Dios Y, que, por tanto, quienes los viven no son vírgenes y que, por lo mismo, no tienen a Dios y que, como consecuencia no son y no pueden ser feliz, ni menos, generar felicidad a si mismos, a los otros, sus prójimos y al mundo?
Vean por qué, a pesar de alcanzar poder económico, político y social, la mayoría de los hombres son seres infelices y sus medios carecen de la felicidad con la que sueñan.
Busquen, por tanto, ante todo, ser "perfectos como el Padre que tienen en el cielo". Y, si tales son, porque, gracias a la virginidad, me alberguen a mí, Jesucristo, el Señor de ustedes, yo, Palabra mía, los hago felices y, desde ustedes y con ustedes, hago la felicidad de ustedes y de los otros, sus hermanos o prójimo, y del mundo en el que viven.
¿Lo entienden?
Piensen, mediten reflexionen.
- ¿Cómo lo esperan?
¿Cómo Dios lo quiere o como el mundo sin Dios se los ofrece?
De esta elección, sin más alternativas dependen de la felicidad o la infelicidad de ustedes.
"Como Dios lo quiere", hallan el Reino y toda la justicia y la misericordia de Dios. Son felices. Porque llegan a ser perfectos o santos, como mi Padre celestial, debido a que Yo, Jesucristo mediante la virginidad de ustedes, vivo y obro en ustedes.
"Como el mundo sin Dios se los ofrece", no hallan el Reino de Dios y toda su misericordia y su justicia; porque, al no estar Yo, en ustedes, por su ausencia de virginidad no hallan la felicidad; no son felices ni generan felicidad; porque sin mi, nada son y nada pueden hacer.
¿Lo entienden?
Piensen, mediten, reflexionen."
Revista María Hoy
Santa fe de Bogotá, D.C.,
Viernes, Diciembre 5, 1997 - 03:13
