"-No caigan en la tentación. La tentación es la acción del malo, mi enemigo, que lucha por sacarlos del Unico Camino que los lleva a Dios ." Acta 1029

Sunday - Feb 14 2016

"-No caigan en la tentación. La tentación es la acción del malo, mi enemigo, que lucha por sacarlos del Unico Camino que los lleva a Dios .

El Unico Camino que soy Yo, Jesucristo, el Enviado de Dios para salvarlos de la acción del malo, mi enemigo, y conducirlos, sin tropiezos y con seguridad, a la Meta, que es mi Padre, de quien procedo y a quien regreso. Por eso, Yo soy el Salvador de ustedes; quien murió por ustedes, para salvarlos, pero que también resucito y está vivo, con la vida de Dios, que es eterna. Por eso, soy el salvador de ustedes, resucitado y vivo: verdadero.

Ustedes nacieron para el cielo. Todos ustedes nacieron para el cielo. Con ese destino, cada uno de ustedes, sin repetición y de una sola y única vez, fue creado, a imagen y semejanza de Dios, por su acción, criterio y voluntad.

Son seres únicos, creados por amor y de una sola vez; por lo cual, la creación de cada uno de ustedes. No se repite, porque es una única, hecha a la imagen y semejanza de Dios, por Dios mismo.

Ser creados para el cielo, equivale a ser destinados, por el amor de Dios, a confundirse con Dios, al retornar a él, por la absorción de su inefable amor.

Aqui, hay un misterio, que quiero que lo entiendan para que no se dejen engañar por la acción del malo, mi enemigo, que son las tentaciones con las que, él, se esfuerza en apartarlos de mí, que soy el único Camino que los lleva al Padre celestial, que es la Meta para ustedes.

Si el Padre celestial es la Meta, o punto, Alfa - Omega, y si Yo procedo de El, y a El regreso, en primer lugar, El y Yo, somos uno, de una misma naturaleza y, por tanto, de una misma identidad, como lo es el rayo que se desprende del sol, el cual, en ningún tiempo deja de estar unido al sol, así recorra incalculables años luz. Por tanto, el sol y el rayo del sol, son una misma realidad y, por tanto, una misma y única identidad. El Padre, mi Padre celestial, y Yo, somos un mismo y único Dios, real y verdadero, de una misma naturaleza y esencia. Por eso, para ir al Padre celestial, solamente hay un camino: Yo, Jesucristo, su Enviado, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.

Ahora, para entender el misterio de la creación de cada uno de ustedes, con vacación a Dios, pero con libre albedrío, por la acción y por el amor de Dios, imagínense un sol, o punto Alfa - Omega, de donde parte un rayo, o Camino que regresa a él. El punto alfa - Omega, por tanto, a la vez que es el origen, o lugar de procedencia, es la Meta, o lugar de destino o termino. El rayo no es una creación diferente del sol, sino una emanación suya, y, por lo mismo, su extensión. Es el mismo sol que se proyecta. Por eso, Jesucristo, no es una creación de Dios; sino una proyección de El, por lo cual es engendrado, no creado y, como tal, es uno mismo con El, en una realidad encarnada, para ser visible. Razón por la cual, a Dios Padre y a Dios Espíritu Santo, nadie los ve; pero si, a Dios Hijo, nuestro Señor Jesucristo. (Juan 14, 4 - 11).

Si Yo, Jesucristo, soy el Unico Camino para llegar al Padre del cielo y, si el Padre del cielo y Yo, somos Uno, ya conocen el secreto, para llegar al Padre: crean en El y crean en mi, más aún: créannos. No busquen, como consecuencia, otro camino, que no existe. Búsquenme a mi y llegarán - con seguridad - al Padre. Esto es: serán santificados o salvados, en El, por su gracia y por mi acción.

Sentado lo anterior, piensen en lo siguiente, en segundo lugar:

Cada uno de ustedes, en particular y de modo especial y único, es creado por mi Padre celestial, por amor, a su imagen y semejanza, en un espacio determinado y en un tiempo determinado, sobre el Camino que soy Yo, para ser conducidos, a El, por mí; pero dotados, por amor, de una facultad peligrosa, por los riesgos de la libertad, que es el libre albedrío, o libre facultad de hacer según la propia voluntad de cada uno de ustedes."

Acta 1.029

Revista María Hoy
Santa fe de Bogotá, D.C. 
Viernes, Septiembre 12, 1997 - 04:46