"No andéis como ovejas sin pastores muriéndoos de hambre." Acta 554

Domingo - Jul 19 2015

"- Ay! Ay! Ay!

Hasta cuándo, pueblo mío, rebaño mío, ovejas mías, corderos míos?...

Hasta cuándo, pastores descarriados, tendré que soportar vuestras torpezas y buscar con tristeza a mis ovejas?...

Hasta cuándo esperaré pacientemente con los pastos abundantes y las aguas frescas viendo que andáis por otros sitios bebiendo de otras aguas y rumiando otros pastos?...

Locos, insensatos, descarriados: por qué lo hacen?

Qué espíritu de mal os va guiando con engaño y con malicia?...

A dónde vais?

A quién buscáis?...

Qué o quién entorpece vuestros corazones y embota vuestras mentes?...

Deteneos! Deteneos! Deteneos!

Oíd mi voz, pastores míos, ovejas mías, corderos míos, rábanos míos, pueblo mío.

Oíd mi voz!

Oíd mi voz!

Oíd mi voz!

El Espíritu de Dios sopla en medio de vosotros, con fuerza y con largueza, como nube pura y fresca en medio de los páramos. Aspiradlo! Gustadlo! Disfrutadlo!

El puede pasar, como pasan las nubes y, entonces quién o qué podrá hacerlo retornar?...

Vosotros escudriñáis las Escrituras y sabéis aconsejar con autoridad; por qué no abrís vuestros sentidos, no sólo los cinco conocidos del cuerpo sino los siete, en total, uniendo a los primeros, los otros dos restantes: el del corazón y el del espíritu? O no sabéis que el corazón tiene un sentido que es soporte de la voluntad; y el espíritu -también- tiene un sentido, el cual decide vuestra libertad?

Los dos últimos requieren muy alta sensibilidad, sobre todo el último; porque el espíritu es la morada santísima donde el Santo de los santos mora en cada hombre y desde donde aspira El, a gobernar todo lo del hombre, como lo hace el capitán de un barco en la sala de su mando.

He aquí por qué, todo hombre tiene posibilidad de dialogar con Dios en lo profundo de sí mismo.

He aquí cómo y por qué cada hombre tiene en sí, como una tienda privada y particularísima de campaña, en la que Dios quiere reunirse con él y dialogar. Esa tienda -particularísima- es el espíritu individual en el fondo de cada alma.

Si Dios es oído en ese sitio, el hombre es libre. Dios lo hace libre.

Y, en cuanto al corazón, si el hombre escucha a Dios en él y se deja guiar por el Espíritu de Dios, su voluntad se fortalece. Dios le da templanza.

He aquí, por qué, juntamente con los otros sentidos, estos dos últimos deben ser virginizados. Esto es, deben ser limpios y libres de todo lo que no es de Dios.

Por tanto: todos, todos, todos: jerarcas, presbíteros, religiosos y seglares... todos, todos, todos: asead vuestros sentidos. Recuperadlos, para el bien. Sed buenos. Pero, para eso, recordad: sólo Dios os hace buenos, como sólo El os hace santos y perfectos en la medida señalada por Jesucristo, el Salvador Resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero, cuando os dijo:

"Sed santos y perfectos como vuestro Padre Celestial?"

Hijos, hijitos míos: despertad! Estáis dormidos; por eso andáis con torpezas y extraviados.

Despertad! Asead todos vuestros siete sentidos! Escuchad y vivid la Palabra de Dios. Se os está hablando y os habla con amor, y os habla con amor, por todos los medios posibles e imposibles, uno de los cuales es este modo insólito de hablaros.

Despertad! Despertad! Despertad!

Todos despertad. Y escuchad y vivid mi Palabra. Vividla y ponedla en práctica si queréis que mi gracia os de la paz y la alegría ambicionadas; si queréis ser libres y disfrutar del modo nuevo y mejor que tanto soñáis inútilmente.

Despertad! Despertad!

Despertad!

Pueblo mío: Pastores y ovejas del rebaño: despertad!

Yo soy! No temáis; pero oíd mi voz y practicadla.

No andéis a la deriva como sin destino.

Hay un puerto que os espera. Ese puerto es Dios. Enrutad a ÉL vuestras proas. Hay vientos a favor que hinchan vuestras velas. Son los vientos del Espíritu de Dios. Por qué os dejáis arrebatar y conducir por otros vientos apartándoos del puesto con marcados riesgos?

 

Despertad! Despertad!

Despertad!

No andéis como ovejas sin pastores muriéndoos de hambre. Hay pastos verdes y aguas frescas al alcance de vuestras esperanzas. Ese pasto y esas aguas es Jesucristo, el Salvador Resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero y un pastor seguro y bueno que os conduce: ese el Espíritu Santo. Dejaos llevar por el Espíritu a los abrevaderos que soñáis. Para eso, asead vuestros siete sentidos; esto es, los sentidos del cuerpo y los del alma, como tantas veces os lo he dicho.

Sed vírgenes

Y para serlo: humillaos. Humillaos. Humillaos. Amén, amén, amén..."

Acta 554

Revista María Hoy
Bogotá D.E
Lunes, Septiembre 11, 1989 - 04:28