De nuestros sacerdotes - escuchar:
"Sanen los heridos.
Resuciten a los muertos.
Alegren a los tristes.
Liberen a los oprimidos, justifiquen a los descarriados, llámenlos, atráiganlos, como lo hace el Buen Pastor con la oveja descarriada.
Sean, ustedes, mansos y humildes de corazón.
Sean pacíficos.
Sean justos.
Sean veraces.
Sean limpios.
Sean libres.
Sean Santos y perfectos, como el Padre que tienen en la tierra y en el cielo.
Sean luz y sal del mundo, Comprendan, Perdonen, Liberen, Justifiquen, Salven a todos sus hermanos sin excepcionar a nadie.
Oren, oren, oren....oren siempre. Sean oración." Acta 307
"El reino de los cielos esta cerca y llama. Abran todas las puertas.
Aseen, desocupen, limpien todos los pasados.
El que Es viene y El quiere morar en ustedes. Acójanlo con gozo, con alegrías, renovadas y con renovadas esperanzas.
La mies es mucha. Multipliquen los obreros. Hay hambre y sed de Dios. Hagan, por la acción de Dios a través de ustedes, la renovada multiplicación del pan y el vino. Sirvan el agua.
Sacien el hambre, la sed y la esperanza de todos los que llegan. Dios los inspira y los impulsa. Ustedes no se paren. Ustedes no limiten. Ustedes dejen que el amor de Dios se multiplique. Habrá nuevos y abundantes apostoles; para nuevas misiones y servicios. No se paren. Oigan al señor.
Vayan adelante y en su NOMBRE. Medellín, Manizales, Bogotá, La costa, El Mundo... ¡Cuantos pueblos! cuantas gentes.
Lleven mi palabra a los sedientos. Sacien ustedes, en mi Nombre, el hambre y la sed de todos los que buscan.
A nadie lo nieguen. No juzguen ustedes, a partir de lo que ven. Las apariencias los engañan. Solo Dios ve en el fondo. Dejen que Dios los guie. Tú, por ahora trabaja en Bogotá...
Yo no obligo. Imploro. Pero mi suplica es orden.
Y a quien la oye y cumple lo bendigo y miro en El.
Sé que te pido cosas más allá de tus fuerzas; pero Yo, el que Soy, yo suplo tus miserias y las de todos cuanto a Mi se dan y ceden. Dormías ayer, mientras trabajabas para Mí. No te aflijas, era tu debilidad."
Acta 243
