"Lo que aten o desaten en la tierra, así es en el cielo" Acta 46

Sunday - Sep 07 2014



" No olvide, pues, el sacerdote... que lo que aten o desaten en la tierra, así es en el cielo; por tanto, ellos, responden de las puertas que abran o cierren a la gracia.

Mi querer es que se abran las puertas del Reino con Misericordia." 

Acta 46

 

"Hagan ejercicios de mansedumbre y de humildad.
Ejercítense en el arte de pedir y recibir perdón.
Esto es muy difícil, lo sé; pero no hay alternativas. Miren y observen el ejemplo mío desde la Cruz:

"Padre: perdónalos; porque no saben lo que hacen".

 

Ejercítense, todos los días, en esto, superiores, iguales e inferiores.
Aprendan a morir a ustedes, al orgullo de ustedes.

Cuesta, les repito; pero no hay un camino ni medio diferente para hacer como Yo y merecer el Reino.

Hagan ejercicio, como quien opera un cáncer o bebe una droga fea.

Al principio es difícil.

Después, es tan sencillo, como respirar, bajo el soplo del Espíritu.

Paguen la condición: que es dar el paso inicial. Den ese paso hoy mismo.

Pídanse perdón, hoy mismo, en forma individual, los unos a los otros y ya experimentarán la ayuda de lo Alto."1

 "...Amorosamente, en esta espiritualidad nueva, novísima y novedosa de los esclavos de la Esclava de Dios, se habla de las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero).

Las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia requieren el concurso inseparable de dos sacramentos: el orden y la reconciliación.

Bañarse es asearse. También es placentero. Se hace por aseo y por placer. Produce dos efectos: salud y alegría.

 La salud es vida. La alegría: felicidad.

Vida y felicidad son propias de Dios. Solo Dios las da.

 Los baños en las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero), cuando son normales, producen - necesariamente - vida y felicidad. La vida y la felicidad de Dios.

Sacerdotes: hagan amables las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero). Manténganlas aseadas y dignas. Recuerden que "más moscas caza una gota de miel que un barril de vinagre".

Seglares: báñense en las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero). No por temor, por escrúpulos o por maledicencia - que todo eso puede suceder - sino por limpieza moral, por libertad espiritual y por el deseo salvífico de sentirse y ser hijos de Dios....

 Las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero) deben producir: vida, salud, felicidad, paz, alegría, sentimientos de perfección y santidad, de libertad, de justicia y de amor. Todo, porque en ellos está el Espíritu de DIOS y El salva.

No menoscaben ni envilezcan las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero).

El malo, enemigo de Dios, las detesta; porque le restan almas. Por eso las difama y las ridiculiza. No le crean. No se dejen engañar. Esa es una de sus tretas en su lucha contra Dios.

No sean agentes oficiosos del maligno. Amen las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero). Báñense en ellas con humildad y con prudencia.

 La Reconciliación (el sacramento de la Reconciliación - que solo el sacerdote hace) es el instrumento eficaz de curación que Jesucristo ha confiado al sacerdote en el rebaño de su Iglesia.

 Seglares: amen el sacramento de la Reconciliación y amen el sacramento del Orden. No se dejen engañar por el malo, enemigo de Dios, pensando en las calidades y cualidades del sacerdote, juzgando y condenando sus conductas. Lo personal, que ellos hagan, está entre DIOS Y ellos. Ustedes no son jueces; sino usuarios. Disfruten el servicio. Eso les basta...

Acción del malo, enemigo de Dios, no lo olviden, es restarles importancia a las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero).

Su ausencia los mantiene sucios y los conserva tristes, como le acontecía al paralitico del que les habla el Evangelio.

Aséense, aséense, aséense...2

 1Acta No 73 - 2Acta 573