" -Caminen en la luz.
No se aparten de la luz.
Dios es la verdadera y única luz.
Sean ustedes luz y sal del mundo.
Para eso sean vírgenes, como ya lo saben. Esto es: sean limpios y libres de todo lo que no es de Dios.
Sean moralmente: limpios y libres.
No pretendan, únicamente ser limpios y libres exteriormente. Eso no es malo; pero no es fundamental.
Ya se les ha dicho que malo no es lo que entra, sino lo que sale del hombre; porque eso es lo fundamental.
Lo externo es contingente, transitorio. Lo interno es básico, es perdurable y esencial.
Según estos criterios los actos de ustedes pueden ser o no ser fundamentales y, por lo mismo, básicos o no.
Si se ajustan a lo externo, serán superficiales sus realizaciones y objetivos.
Lo contrario será si se ajustan a lo interno.
Recuerdan lo que se dijo a los fariseos a este respecto?
Miren por qué estas lecciones extraordinarias e insólitas, dadas a ustedes, se encaminan al cambio personal, individual e interno de cada uno de ustedes.
Si eso se logra, el cambio social y del ambiente llega o se da como por añadidura.
Pero, igualmente se les enseña la necesidad de formar, preservar y conservar los ambientes y de ahí surge la necesidad de crear, estimular y conservar las células de ambientación o células climáticas.
Es más fácil el esfuerzo por lograr células climáticas, porque es externo, que por lograr individuos vírgenes, que es un acto interno, subjetivo, individual.
El ambiente sin sujetos vírgenes es ineficaz y contraproducente; puesto que, sin la virginidad individual se descompone. Esto es: se corrompe.
En la corrupción no se da la vida. No hay vida. Dios es la vida real y verdadera. Sin Dios ella no se da. Y Dios no se da donde no hay virginidad. Por eso reinan el caos y la muerte.
Observen por qué el seminario "María señal de Jesucristo" los invita a ser vírgenes y el modo de serlo: imitando a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen.
Y, el seminario "de ambientación celular", cómo permanecer, crecer y perseverar: imitando igualmente a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen.
Sobre el primero de los seminarios nombrados ya tienen suficientes luces y, por lo mismo, mucha claridad.
Ya lo comprenden.
Es preciso que entiendan algo más del segundo.
La gente quiere que el mundo, esto es, el ambiente, sea mejor; porque le conviene.
No hay nadie a quien, individualmente, no le convenga vivir, en primer lugar, en un clima propicio, para su propia conservación y desarrollo.
Si el individuo es más generoso, reclama, para su propia especie, el beneficio del clima o ambiente, para que esta permanezca, se perfeccione y crezca.
Pero, no siempre el individuo piensa, en igual forma, en la necesidad de su propia, individual y personal transformación o cambio, para que cambien los ambientes.
Este esfuerzo e ideal, exige virginidad. Esto es: limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios.
Recuerden: ya se les dijo que el medio de aglutinación de las células climáticas o de ambientación es la virginidad; porque, aquella, posibilita la presencia del Espíritu de Dios, que es el único y verdadero aglutinante.
Realmente no se da una sociedad perfecta sin el Espíritu de Dios en los individuos integrantes.
Si el Espíritu de Dios está presente, en el sujeto, como consecuencia de la virginidad, el individuo necesariamente aprende a ejercer, en igualdad de condiciones sus derechos y sus obligaciones o deberes.
El desequilibrio de aquellos genera el caos o la anormalidad social, de los cuales se desprenden entre otras consecuencias:
Injusticia,
Odios,
Tirania,
Falta de paz,
Subdesarrollo,
Prepotencia,
Incomprensiones,
Disenciones,
etc..."
Acta 388
Revista María Hoy
Bogotá,
Lunes, Mayo 18, 1987 - 06:41
