De nuestros sacerdotes - escuchar:
"...Las obras de Marta, en su manera de hacer, para agradarme, no eran malas, eran buenas; pero no eran las obras, obras santas, por lo cual eran mejores las obras de su hermana. Aquellas, las de Marta, eran frutos de su libertad, criterio y voluntad. No eran frutos del hacer de Dios, en ella; sino de sus propias decisiones, tomadas por ella, bajo la complacencias de Dios, por no ser malas. ¿Lo entienden?
Entiendan de una vez para siempre: tomando a Marta y a María, como ejemplos, sepan distinguir la procedencia y el alcance de las obras de ustedes: las obras de Marta son buenas; pero no son las mejores. Las obras de María, su hermana, son las mejores. Esas son las santas. Dios no reprueba las obras buenas; por el contrario, le complacen; pero esas no son las obras santas. Las obras santas tienen la trascendencia de Dios y, por, ello, su alcance es pleno y perdurable. Las buenas tienen las limitantes de ustedes. Por eso cuando las confrontes, no traten de imponer, o hacer primar las buenas sobre las santas; porque, al consultármelo, como lo hizo María, mi respuesta será la misma. Para entenderlo, lean, relean, mediten, reflexionen y saquen conclusiones de lo escrito en Lucas, capítulo 10, versículos 38 al 42.
Hijos, hijitos míos: sean prudentes. No se frustren en sus buenos propósitos, como si fueran débiles mentales. Dios los quiere con buen uso de sus facultades normales de creaturas normales. Lo que quieran hacer háganlo, siempre que sea bueno. Eso me complace; pero no haga nada bueno para contradecir las obras santas que Yo les encomiendo. Ustedes, a la par que mis obras santas, pueden hacer las obras buenas de ustedes y, eso me complace; pero me entristece, cuando por imprudencia o por maldad, prefieren, a mis obras, las obras de ustedes. Cuando eso se da, las obras de ustedes, dejan de ser buenas, como las de marta; para hacerse malas, como las de Caín. ¿Lo entienden?
Este oráculo lo esperaban; pero no insistan en estas consultas, para apoyar sus decisiones. Ustedes me entienden y saben de qué les hablo; porque Yo sé que hay en ustedes sobre esto.
Lo bueno que hacen háganlo. Pero que, lo bueno que hacen no excluya o contradiga mis propósitos.
Lo que yo quiero déjenlo ser, como Yo lo quiero - con el concurso de ustedes. Eso es ser virgen, o, equivalente a ser como niños, pero sin ser niños. ¿Lo entienden?.."
Acta 742
Revista María Hoy
Puente de Piedra, Diócesis de Facatativá,
Jueves, Marzo 12, 1992 - 04:17
