"Les dí acaso, yo, otro ejemplo, frente a la voluntad de mi Padre Celestial..." Acta 1.311

Martes - Jul 21 2015

"Hijos de la luz, del Amor, de la Esperanza y de la Alegría:

Acojan con humildad, con amor y con prudencia el plan, criterio y voluntad de Dios. El no sólo quiere que sean buenos. Lean, relean y mediten: Mt. 16, 13-20; 21-23. Dios quiere que sean santos. El bueno, sino alberga a Dios y se deja llenar y gobernar por Él, pueden convertirse en fariseo. El santo, por el contrario, se vacía de su yo, negándose a sí mismo, para dejar que la santidad de Dios llene todos sus vacios y lo gobierne según su voluntad. Lean, relean y mediten: Gal. 2,19-21. Descubrirán con gozo, si son fieles y humildes; que la afirmación de Juan el Bautista: "conviene que yo disminuya para que Él crezca", es verdad y real.

Esa afirmación toma vida imperecedera, cuando se lee el magníficat en labios de la Santísima Virgen: Lc. 1,46-55

Están en un tiempo, el de la alegría, que exige grandes y audaces decisiones. No se puede ser y hacer con acierto en lo de Dios, sin aceptarme como Dios y hombre verdadero. En esto, como  en todo lo de Dios, no caben alternativas. Lo único posible, cuando se lo acoge como Dios y hombre verdadero, es aceptable plenamente para vivir y practicar su estilo, el de Jesucristo, que es  el Estilo de Dios, acogido, vivido y practicado, entre las creaturas, por la Santísima Virgen.

Están viendo en este año de la Alegría por mí. Aprovéchenlo. Si ustedes son hijos de la Madre de Dios, vivan y practiquen lo que Ella les enseña con su conducta, como se debe hacer, como Ella, a imitación del Estilo de Dios, que es el de Jesucristo, vivido y practicado por ella...tú, como todos, debes saber qué, aunque les disguste, Yo soy exigente, porque, como Dios, Soy el Señor. Y, porque además, sé hasta qué grado pueden resistir y, sobre todo, ayudados por mi gracia.

No malgasten el tiempo de ustedes, porque el de Dios es eterno y Dios quiere hacer obras grandes con ustedes y a través de ustedes, las cuales tengan los perfiles de la eternidad. Repasen la historia de la salvación y comprenderán que el Estilo de Dios es inalterable. Abraham tuvo una promesa de Dios y Dios la cumplió. Sacrificándose y sacrificándolo todo, vió con alegría la fidelidad de Dios. Ante el sabor amargo de la exigencia aparentemente despótica y cruel, no vaciló en decidirse a sacrificarme, lo que era la culminación de mi promesa. Esto es todo. El resultado lo conocen; porque Dios es fiel. Lo que promete lo cumple, aunque para manifestarse los someta a pruebas exigentes. ¿No pasó lo mismo con Moisés? ¿No disfrutaba de comodidades humanamente reales cuando el amor de Dios le exigió un cambio tan drástico que, de amo y señor omnipotente, pasó a ser desplazado, desposeído y perseguido, con todos los riesgos y las consecuencias de su aceptación? Y, ¿acaso fue menos fiel en su promesa que Moisés al aceptarla? ¿no sucedió así con María Santísima, con los apóstoles y con cuantas personas son seleccionadas y escogidas para testificar la fidelidad de Dios en su promesa?

Piensen. Mediten. Reflexionen.

¿Será, acaso, que la excepción son ustedes, los plañideros que reclamarán seguidores para aventurarse? ¿Qué méritos pueden exhibir descansando sobre lechos cómodos de rosas? ¿Les dí acaso, yo, otro ejemplo, frente a la voluntad de mi Padre Celestial, que aceptándola a plenitud y a todo riesgo, hasta morir en una cruz y ser enterrado en una tumba ajena, igual que nací en el pesebre presentados de unas bestias?

                Piensen, mediten, reflexionen.

Están en tiempo de tomar opciones y de preferir. Pero recuerden los que les he dicho siempre en estas enseñanzas: "el reino de Dios, ni se construye, ni se dilata con personas de chocolate o parafina.

Reúnanse todos para pensar y para reflexionar en esto, con humildad y con prudencia. Háganlo pronto y en la medida de sus posibilidades y de sus circunstancias. Invóquenme y yo les daré la luz."

Acta 1.311

Revista María Hoy
Bogotá D.C
Lunes, Agosto 14, 2006 - 02:22