De nuestros sacerdotes - escuchar:
Lección
No. 752
No se desanimen. Luchen.
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El desánimo es la causa eficiente del fracaso.
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El desánimo estimula el cansancio. Reanímense. Sin ánimo fracasan.
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El buen ánimo incrementa los esfuerzos. Buen ánimo es igual a entusiasmo.
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Entusiasmo es inspiración divina y por tanto presencia impulsadora de Dios. Entusiásmense.
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El fracaso de los buenos es la resultante de acoplar desánimo y cansancio.
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Nada hay más peligroso, ni más eficaz para el fracaso de los altos ideales, que el cansancio y el desánimo de los buenos.
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Si hubiese virtud en el malo, esa sería el renovado y persistente esfuerzo a pesar de la certeza del fracaso.
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El esfuerzo del malo produce más fracasos, pero se esfuerza y, por eso, él, obtiene victorias aparentes en cada cansancio y en cada desánimo de los creyentes.
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Sean prudentes; no se desanimen; redoblen sus esfuerzos.
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Cuando estén cansados piensen en la espiga que brota de la tierra. Obsérvenla y mediten en ella. ¿Creen que salir a la superficie, a pesar de los obstáculos, fue tarea fácil para ella? Pero venció no obstante ser tan débil; su recompensa será llegar a ser un árbol y dar frutos.
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Si tienen lágrimas, tráguense sus lágrimas y sigan adelante y arriba, sin dejar de pisar sobre la tierra; pero sin apartar la vista de los cielos. Recuerden en todo tiempo: "la victoria o el éxito están un paso más allá de los fracasos".
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Adelante y arriba mi pequeña y gloriosa caravana de peregrinos sembradores de amor. No se desanimen; entusiásmense.
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Alégrense, entusiásmense, anímense. Vayan adelante con renovados bríos y entusiasmos, como el que va a la victoria; como el que regresa con el triunfo.
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Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
15. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
