"La Santidad o salvación, es un banquete, ideado, creado y servido por Dios..."

Tuesday - Nov 04 2014

 

 

 

"El es el que Es.

El es el Señor,

El Único Señor.

El, quien los creó sin ustedes; movido por el amor que les tiene, y con el cual los creó a su imagen y semejanza, se ha impuesto, a sí mismo, una condición para salvarlos e incorporarlos plenamente a su propia felicidad, que es su propia santidad, por la que El Es, en sí y por sí. Esa condición es: respetar la voluntad y libertad de ustedes, sin cuya expresa, voluntaria y libre determinación y acatamiento, por parte de ustedes, no se las entrega, a cada uno en particular, pese a que les está otorgada en general para todos desde el mismo instante de la aceptación y entrega de Jesús el Salvador, consumada en el sacrificio de la Cruz.

La Santidad o salvación, es un banquete, ideado, creado y servido por Dios, que permanentemente está dispuesto al apetito y a la aceptación de cada uno de ustedes, sin excepción. El único precio y el único requisito es la aceptación libre y voluntaria de cada uno en particular.

            El banquete es para todos y es gratuito.

            Aceptarlo y comerlo es decisión de cada uno de ustedes en particular.

Aceptarlo y comerlo, individual, libre y voluntariamente, para ganar la Santidad o felicidad eterna.

En esta Espiritualidad nueva, novísima y novedosa de los Hijos de la Madre de Dios, durante 20 años han venido recibiendo enseñanzas, excepcionalmente nuevas, novísimas y novedosas, en su forma y en su estilo, para mostrarles, con la extraordinaria y amorosa entrega como lo hace una buena madre con sus hijos pequeñitos, cual es, y dónde está el secreto esencial del banquete, o misterio de salvación pensado, creado y dado por Dios para incorporarlos plenamente en El, como sus verdaderos hijos, creados por El a su imagen y semejanza, con la vocación de ser santos o eternamente felices; pero conscientes de que la felicidad o santidad no es un impuesto, sino una gracia de libre y voluntaria aceptación.

Por tanto: ¡Óiganlo y entiéndanlo todos y cada uno en particular! Ser de la familia de Dios y disfrutarlo, con libertad y conciencia, es una expresión libre y voluntaria, manifestada en ejercicio de aquella dignidad, misericordiosamente dada por Dios, como herencia de familia: el buen ejercicio del libre albedrío, por el que pueden aceptarla o rechazarla.

 

...¿Quieren ser santos y, como consecuencia, herederos del Reino de los cielos?

Para lograrlo, les es suficiente aceptarlo con humildad y con prudencia. Pero, no olviden que toda aceptación impone derechos y obligaciones.

Por eso, el Salvado, acepta la salvación con todos sus efectos:

-         Ejercer y disfrutar los derechos.

-         Cumplir los deberes, como si fueran derechos: El "derecho-deber" de ser y de vivir como hijo de Dios, lo cual está presente en todo el Depósito que, por el querer de Jesucristo, su divino Fundador, está confiado a la administración de ese Depósito, confiada a la Iglesia en la que viven.

No es una Doctrina nueva; sino una nueva iluminación gratuita para reconocer, aceptar y proclamar el Don de ese Depósito confiado, "en depósito", y para su administración, a la Iglesia."

 

Acta 1.228

Revista María Hoy
Bogotá, D.C.
Sábado, Julio 31, 2004 - 03:55