"La santa Palabra de Dios los santifica y perfecciona." Acta 670

Domingo - Ene 04 2015

 

 

 

 

 

"¡Alégrense por los dones recibidos!

¡Alégrense por el Autor de los dones;

Porque El los ama y los prefiere!

¡Alégrense porque ustedes pueden preferir con esos dones!

La santa Palabra de Dios los santifica y perfecciona.

¡Solo Ella! Ella es la verdad, es la vida, es el amor.

Por eso, escúchenla, vívanla y proclámenla.

Háganlo con humildad y con amor.

Anonádense ante Ella.

Ella es la Majestad del Padre. 

La presencia del HIJO.

El aliento del Espíritu Santo.

¡Adórenla! ¡Bendíganla! ¡Proclámenla!

Tengan siempre presente que, por Ella están llamados a ser aquello para lo que El Señor los ha pensado, creado y elegido. Por eso sean luz y sal del mundo.

Pero recuerden que:

..."Si la sal se desvirtúa, ¿con qué se salará?..."

Quien le da sabor a la sal, es la presencia de Dios. Es El y su Palabra, que es El mismo.

Por eso: "Escuchen su Palabra, vívanla y practíquenla"

Este es el consejo renovado y perpetuo de la Santísima Virgen.

¿Lo recuerdan?

En Caná de Galilea lo dijo por primera vez:

"Haced lo que El los diga"

Su consejo renovado y perpetuo sigue siendo este.

No se pierdan en busca de mensajes de la Virgen. Ella tiene un solo mensaje: ¡Jesucristo! Ya se los he dicho, y, en torno de este mensaje, Único, Solemne, Extraordinario, sus mensajes secundarios se reducen al mismo de Caná de Galilea:

"Haced lo que El os dice"

¿Qué otra cosa puede decir la Santísima Virgen fuera de esto?

¿Qué otra Palabra tiene Ella, que no sea Jesucristo?

Y, ¿Qué otro mandamiento puede darles Ella, en torno de Él, que no sea El, en sí, en quien todo se resumen y por quien todo es?

Pongan la vista en Jesucristo:

¡Él Es! ¡Sí! ¡Él Es!

y El es el mensaje de la Virgen." 1

  

..."Vengan a Mí. Siéntense alrededor mío, como lo hicieron mis primeros seguidores. Escuchen mi Palabra. Inclínense ante Mí, el Señor, el Santo de los santos, El Uno, el Único Dios verdadero y verdadero hombre en unidad con el Padre y con el Espíritu Santo. Doblen las rodillas, en el cuerpo y en el alma, con humildad y con prudencia. Vacíense interiormente, en la mente y en el corazón para recoger con abundancia cuanto Yo les hable. Inclinen la cabeza en señal de adoración. Inclínense para adorarme, reconociéndome su Dios y su Señor, su único Dios, su único Señor, el único merecedor de respeto y de adoración.

Como consecuencia de mi presencia en ustedes, señálenme con sus comportamientos y sus ejemplos. No cacareen sus obras, muéstrenlas y dejen que los otros, sus hermanos, iluminados por la Luz del Espíritu Santo, me busquen, me escuchen y me imiten.

Muchos hablan de Dios. Ustedes déjenme hablar entre las turbulencias del mundo en el que viven. Para eso apártense de la contaminación del ruido; hagan silencio para escucharme e invitar a los otros a escucharme. Piensen que el ejemplo habla más que todas las palabras que puedan escuchar pronunciadas por ustedes.

Hay muchos que hablan demasiado sobre Mí; pero que no me dan la oportunidad de hablarles. ¿Creen que eso será más elocuente que lo que Yo les diga con sólo mi silencio?.

No olviden que Yo soy la Palabra. La mismísima y única Palabra de Dios. Y ante Ella, que soy Yo, ¿Qué puede agregar la palabra de los hombres?"... 2

1. Acta 670

2. Acta 1.269