...Hay dos notas que le dan carácter a la pequeñez (virginidad) y la humildad (aceptación gozosa del otro y lo del otro).
Para aceptar y recibir, hay que vaciar. En el caso de la propia persona, hay que despojarse de sí, hacer vacío. Ser renuncia a todo gesto de prevención y de rechazo, para tener cabida; o capacidad de albergarse. Es un gesto activo: una acción. No se puede recibir sin extender la mano. La pequeñez requiere reciedumbre. La pequeñez es el arte de saber dar, dándose a sí mismo, no porque toca hacerlo, sino porque se tiene la capacidad de dar albergue. La espina que se introduce en un hueco pequeño atraviesa todos los tejidos y penetra a lo más hondo; por eso cumple una misión: entrar. Si esa espina es un mensaje, su misión es introducir una idea, la cual siembra, bien o mal, según sea la calidad del contenido. Lo pequeño, por su pequeñez, rompe todas las barreras y va más allá: más arriba, más abajo, más al fondo. ¿Qué creatura es más poderosa que una semilla que sembrada y muerta en sí, resucita abriéndose camino entre todos los obstáculos, para dar una planta, un árbol o un arbusto cargados con los frutos?. Eso sólo lo consigue por su pequeñez, que es su personal capacidad de entrega. Eso mismo sucede con los virus, los microbios y los átomos. La pequeñez los hace poderosos e invencibles.
El hombre ha descubierto y conoce el secreto de ese poder en los misterios de la física, pero, generalmente lo desconoce cuando se trata del reino del espíritu. Los arrogantes combaten y, por eso, son combatidos. Los pequeños y, aunque sean combatidos, se filtran por lo más pequeño y siguen adelante en su misión de entrega. La pequeñez es la entrega de la entrega, virtud que el mundo no conoce y, por lo mismo, es poder que desaprovecha.
Ustedes sean pequeños y poseerán el reino de los cielos, necesario para poseer la tierra. (Mateo 5,3).
La humildad es la fuerza de acoger, que va unidad al acto de entregar. El poder de los humildes es indestructible. Gracias a él, Gandi liberó su patria y Yo pude redimir al hombree.
¿Lo entienden?.
Háganse fuertes siendo humildes. Usen el estilo de Dios, que es el mío vivido, entre las creaturas, plenamente por María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes. Ella, gracias al uso de este estilo, conquistó mi Reino, convirtiéndose en mi propia Madre; la Madre de Dios, al ser mi Madre?.
¿Lo entienden?.
Para crecer es preciso ser pequeño. Crecer es la misión de los pequeños.
Hoy la Iglesia conmemora la grandeza de un pequeño. Antonio fue el más pequeño de los seguidores de Francisco de Asís, el más pequeño de todos los pequeños. Esa pequeñez hizo que creciera tanto que, entre todos es quizás el más grande, con grandeza a penas comparable a la grandeza de Francisco, por sus frutos.
¿Lo entienden?..
Del Acta 943
