..."La oración que se hace por los difuntos es buena...." Acta 424

Wednesday - Nov 02 2016

De nuestros sacerdotes - escuchar: 

Amen la oración.

Miren con gratitud el alcance infinito de cada oración que ustedes hacen con humildad, con fe y con amor.

Recuerden esto:

Cada oración bien hecha es un diálogo con Dios.

Al ser eso, por el amor y por la acción de Dios, se vuelve eterna y, como tal cobra amplitud y efectos infinitos. Va al pasado, llena lo presente y avanza hacia el futuro.

La comunión de los santos se hace real de esta manera; porque Dios, el Señor es el que une y da sentido y razón de ser a esa unidad.

En cada uno de ustedes, la oración cobra idéntico valor. Pues , si hoy sobreabunda, riega las escaseces anteriores y suple las miserias del futuro.

No se cansen de orar.

En Dios nada se pierde.

Por eso el manantial de la gracia o don de Dios es inacabable, es inexhausto.

La oración que se hace por los difuntos es buena.

A los que tienen sed los sacia y los redime.

A los que ya viven en la plenitud de Dios, los hace como espejos en los que se reflejan los rayos de amor que a ellos caen.

Esas oraciones regresan a ustedes convertidas en dones.

Dios las santifica.

Oren, oren, oren...

Oren siempre.

Sean oración.

Recuerdas a tu abuela materna? Ella oró siempre por los vivos y difuntos; por los presos, por los caminantes, por los navegantes. Oró por todos. Por los que conocía y por los que no conocía. Fue como un rico que tiene y que da de lo que tiene.

Rica fue en oraciones. Rica es ahora en la gracia del que Es. Pero su oración no se quedó estéril, si tú, por ejemplo, adquiriste fe, cuando eras estéril, a esa oración se debe.

Esto, tómenlo, los que creen, como ejemplo. No se cansen de orar por los incrédulos. La oración no se pierde.

Los hijos de los que oran con fe tarde o temprano encontrarán la fe. Agustín de Hipona es el mejor ejemplo.

Oren, oren, oren...

Oren siempre.

Sean oración.

Digan:

"Dios mío: Dame fe.

Acrecienta mi amor por la oración.

Amén, amén, amén".

Repitan esto, antes de orar. Cuando oren. Y después de orar.

Esto es : en todo tiempo. Sientan deseos de orar.

Oren y no teman.

Fíense todos en el amor y en la misericordia del que ama porque es Amor.

Fíense en Dios. Eso les basta, porque Él les basta.

No ambicionen a ser mejores ni mayores que los otros.

Sean orantes. Sean humildes. Sean creyentes. Eso es suficiente.

Si se tratan con Dios y a Dios le agradan, ¿a qué pueden temer? ¿Qué cosa mayor ustedes pueden ambicionar?

Dios sea la ambición de ustedes.

Y, cada vez que, con recto corazón, lo imploran, Él los oye y les responde.

No importa dónde estén y cómo estén: crean, confíen, esperen.

Palabras de Jesucristo son las que digo y Él es Dios:

"Pedid y se os dará.

Llamad y se os responderá.

Buscad y encontraréis".

¿Cuándo?   ¿Dónde?   ¿Cómo?

Cada vez que lo hagáis. Donde quiera que lo hagáis. Y siempre que vuestro propósito sea recto, hecho con humildad y lleno de esperanza.

Confiad en Dios

Él es el confiable

Y Él os basta.

Acta 424