"...La entrega del creyente no es pasividad absurda; sino recia manifestación de entrega y por lo mismo acción"... Acta 817

Friday - Apr 10 2015

 

..."Abandónense más en Mí.

Si ustedes obraran por ustedes y conforme a ustedes, necesitarían de todo cuanto necesitan los sabios y entendidos de la tierra y al modo de los hombres: cálculos exhaustivos; planeaciones y programas minuciosamente elaborados; previsión y provisión de recursos abundantes, etc. Esto es, todo cuanto es requerido por la técnica prudentísima del hombre. Pero en Dios, y en lo de Dios, toda humana previsión desaparece; porque la lógica de El no es la del hombre; ya que las posibilidades de El comienzan donde terminan las de ustedes. Y, por eso también el que tiene fe espera en el Señor, sin dejar de aportar su esfuerzo.

Pedro es un maestro en ello. Lean en Lucas 1-11. Pedro era experto en el arte de pescar . Ese era su oficio. En consecuencia un técnico, un maestro que, bien pudo replicarme: "oye: el maestro Soy YO. Tú, ¿qué sabes de esto?. ¿Acaso te hemos visto hacerlo aquí y en mejo forma que Yo?...."Pero fue prudente y creyó. Abandonando su experiencia histórica, fiándose en mi hecho la red y su pesca fue abundante.

En ese momento, Pedro, cayendo en el estado proceso de virginidad, que es el arte misterio para ser Cristiano o llenarse de Cristo, se llenó de mi y Yo, entrando en él, obren en él y desde él. ¿Lo entienden?. Este es el misterio. Aquí está la clave del secreto que se les ha venido revelando, en esta Espiritualidad y, muy particularmente, con el seminario "María, Señal de Jesucristo", cuyas tres partes lo expresan todo, en forma clara:

1-Recibir a Jesucristo;

2-Vivir a Jesucristo;

3-Dar a Jesucristo.

La VIRGINIDAD, es la Clave.

El AMOR, es el Carisma.

Con estas dos herramientas lo tienen todo en esta Espiritualidad; porque, como ya se les ha dicho, el verdadero carisma o Don de dones que reciben con la virginidad Soy Yo, Jesucristo, el Señor, Dios verdadero y hombre verdadero. O, ¿Es que no recuerdan que "Dios es amor"? (1 Juan 4,8)

Tengan a la vista los versículos 25 a 34 del Capítulo 6 de Mateo; no para ser indiferentes, perezosos e inservibles; sino, por el contrario, para redoblar los esfuerzos movidos por la certidumbre de mi existencia. La entrega del creyente no es pasividad absurda; sino recia manifestación de entrega y por lo mismo acción. El que se da se entrega y entregarse es inflexión de un verbo; el cual, como todo verbo, es acción. La conversión no es no hacer únicamente; sino dejar hacer haciendo: cavar en el interior para que Dios entre. Convertirse es hacerle espacio a Dios, para que El entre y obre.

Y, eso es ser virgen. Eso es virginidad.

Ustedes, en esta Espiritualidad Trinitaria, nueva, novísima y novedosa de los Hijos de la Hija de Dios, están en la etapa de la floración, que antecede al fruto. Es una etapa de supremo cuidado y de suprema importancia.

Por tanto de suprema escucha. Lo que deben escuchar y practicar es la Palabra de Dios, que es norma de normas para ustedes. Fíense en ella. Vívanla y pónganla en práctica. Ella les basta y todo lo demás llega como añadidura; porque, Ella y Yo somos uno: nos identificamos. Quien quiera que viva mi Palabra con rectitud y limpieza de corazón me vive a mi; porque, Ella y Yo, somos idénticos. Ella no es la que es; si Yo no estoy en Ella. Por tanto quien obra en Ella, es quien la informa: Yo, Dios el Señor.

Traten, pues, de ser vírgenes, por todos los medios. Conviértanse, esforzándose en hacerse limpios y libres de todo lo que no es de Dios. Eso háganlo constante, creciente y reiteradamente. Hagan retiros periódicos que sirvan de modo de moldes para ustedes.

El tiempo es éste y los espacios están dados..."

Acta 817

Revista María Hoy
Santa fe de Bogotá, D.C, 
Miércoles, Septiembre 8, 1993 - 04:38