..."Hay grietas. Oren, para que el que Es, con Su poder y Su misericordia, las resane. No las dejen crecer. Obra son del malo mi enemigo. Ya se los he dicho.
A él y a lo de él, solamente se los derrota y vence con el ayuno y la oración.
Ya les he mostrado qué es el ayuno.
Aquel equivale a la virginidad. Esto es: a la limpieza y a la libertad de todo lo que no es de Dios.
No es únicamente dejar de comer y de beber que, eso, bien poco sería, sino está perfumado con la total entrega al único que Es.
Ya saben también que es la oración que a Dios le satisface.
Es el diálogo constante con el Altísimo, mediante el cual, ustedes se le entregan en total entrega, abiertos, dispuestos y sensibles a su gracia.
Recuerden:
La mejor oración y la más grata a Dios, es la oración contemplativa, en la cual ustedes se le entregan con todos sus sentidos, en firme actitud de escuchar.
Recuerden:
El mejor conversador es el que escucha. De ese modo, el mejor orante es aquel que escucha a Dios, en la oración.
Si hacen ustedes de la vida de ustedes un estado - proceso de oración, Dios los guiará.
A esto aspiren. Y, esto, a la vez, conlleva el ayuno o virginidad, que es la limpieza y la libertad de todo lo que no es de Dios.
En oración detecten, a la luz del Espíritu Santo, la presencia del malo, oculta y camuflada en diferentes formas.
No se dejen engañar. Dios es verdad. Es luz. Es amor. Nada que no sea verdad, luz y amor, es de Dios.
Y, si tal no es, no lo acepten. No la vivan.
Apártense de todo lo que los aparte de Dios.
Eso lo reconocerán, a la luz del Espíritu de Dios y por su gracia, porque los desune y no les deja paz. Porque les quita el amor y la confianza.
Hay grietas, hijos.
Para detectarlas y para eliminarlas, oren...
Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
Sean prudentes.
Sean humildes.
Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.
No se dejen engañar y deslumbrar por espejismos y por fuegos fatuos.
Esos no son verdad.
Esos son mentira.
Y, como tales, míos no son, sino del malo, mi enemigo.
Vivan verdad.
Digan verdad.
Hagan verdad.
Sean verdad.
Solamente la verdad los hace libres.
Si son libres son felices.
La libertad es el estado proceso de limpieza espiritual, profundo, que les permite recibir, vivir y dar a Dios.
Las consecuencias son:
Unidad,
paz,
felicidad,
amor..."
Acta 390
Revista María Hoy
Bogotá, D.C.
Jueves, Mayo 21, 1987 - 05:30
