"Hoy es un día grande..." Acta 1.196

Miércoles - Dic 14 2016

De nuestros sacerdotes - escuchar: 

Hijos de la Luz: Quien creen que es el mayor en el Reino de los Cielos: ¿El que manda y domina en la tierra, o el que Dios señala y distingue por su pequeñez y su humildad?

No se engañen. Entiendan que Dios los quiere, a semejanza de Jesucristo, el Señor, mansos y humildes de corazón.

Las puertas del Reino de los Cielos no se abren con las llaves del poder insignificante de los hombres; sino con la mansedumbre y la humildad que les vino a enseñar y a demostrar Jesucristo,  el Señor, el Salvador, verdadero Dios y hombre verdadero.

Todos conjuguen los 4 verbos revelados; háganlo los que mandan y los que obedecen; porque ante Dios todos son iguales y, si acaso alguien es mayor para el Reino de los Cielos,  no es el poderoso con soberbia; sino el desvalido con humildad.

Recuerden y no la olviden, a Lección que les he recordado del rico Espulón y el pobre Lázaro.

Eso no es un mito. Es una Lección pedagógica, enseñada por quien es el Pedagogo por excelencia.

 

¿Lo entienden?

¿Me entienden?

 

No olviden que muchos que ahora, en este tiempo deleznable de ustedes, disfrutan y ostentan y ejercen, como tiranos, todos los poderes, un día serán polvo, y como polvo, y aún menos, serán tenidos en el Reino de los Cielos; porque muchos poderosos de hoy, no entrarán en el Reino de os Cielos a pesar de todo el poder y toda la importancia que ahora tienen. Así es, así será y así ha sido en todo tiempo. Muchos jerarcas y reyes poderosos, ahora son desechos en los abismos del infierno. Por eso, todos, poderosos, humildes, piensen, mediten, reflexionen.

Recuerden esto: "Los raseros de Dios no son como los raseros de los hombres; porque Dios no prevarica".

"El Reino de Dios se conquista conjugando humildemente y con amor los 4 verbos enseñados, insistiendo, persistiendo, resistiendo, creyendo, confiando y esperando".

Por tanto, si ustedes, quienes quiera que sean, pobres o ricos; poderosos o humildes; sabios o ignorantes; reyes o vasallos; jerarcas o simples creyentes, quieren entrar en el Reino de los Cielos, no se fíen de los convencionalismos humanos, que son deleznables y frágiles como las arenas del desierto y los hielos del polo. Fíense en el poder invariable de la Palabra de Dios. ¡Fíense en Dios!. Por eso, si quieren conquistar el Reino de los Cielos, sean humildes. Doblen las rodillas con humildad reconociendo el poder de Dios. Desocupen de maldades la mente y el corazón, para que allí quepan: el amor de Dios y el amor al prójimo, quien quiera que él sea. Inclinen la cabeza ante Dios, para adorarlo, y ante el hermano, para adorar a Dios en él, como deben hacerlo ante la Santísima Virgen, en quien Dios está presente, igual que en el Sagrario. Por esto, todo hombre es digno de admiración y de respeto. Si esto entienden, acatan y practican, la paz, la libertad y la justicia dejan de ser utopías, para ser verdades encarnadas en cada individuo, hijo de Dios, y en la sociedad, que es el conjunto de las criaturas de Dios, por el ejercicio real y verdadero del amor, la verdad y la vida de gracia, que son atributos y dones de Dios proyectados al hombre.

Y, finalmente, dejen que Dios haga en ustedes y en lo de ustedes su voluntad, que es perfecta, buena y santa, con la cual les revela la plenitud de su amor y de su misericordia para confirmarlos a su imagen y semejanza. Y, ustedes hagan lo que deben, acatando así los mandamientos de Dios, que se reducen a amar a Dios por sobre todo y con todo, y al prójimo, desde Dios, y por Él, como a ustedes mismos.

 

¿Lo entienden?

¿Me entienden?

 

Hoy es un día grande. Es el día del tránsito de la Inmaculada Concepción y siempre Virgen María, nuestra Señora de la Nueva Alianza, Madre, Maestra y Modelo para ustedes, de esta tierra de paso, al Reino de Dios, donde Ella es Reina, Maestra y Modelo para ustedes. Por eso, a través de tu miseria, Yo, el Señor, Dios verdadero y hombre verdadero, les estoy revelando esto, con revelación mía, porque Yo lo quiero y Yo lo puedo hacer. ¿Quién me lo puede impedir, si el Señor Soy Yo?

Anonádense. Sean, como Yo, mansos y humildes de corazón, si quieren conocer y conquistar la Vida Eterna.

Piensen en esto, y recuérdenlo ahora y siempre:

 

"Si son hijos de la Luz, son hijos del Amor"

"El único y verdadero amor es Dios"

"Dios es amor"

"Ustedes, si son hijos de Dios, son hijos del Amor"

 

Por eso:

"Si son hijos del Amor, ¡Amen!

 

Que este sea el Lema del próximo Encuentro de la Espiritualidad Trinitaria, Cristocéntrica, Mariana, Eclesial y Eucarística de los hijos de la Madre de Dios; a quien deben honrar, amar e imitar.

 

Ha llegado el tiempo, y es éste, en el que empiecen a entender, y por lo mismo a vivir y a practicar, el Carisma recibido:

 

JESUCRISTO.

 

¡Esto quiero!

¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan!

 

JESUCRISTO

Es el Carisma de ustedes los hijos de la Madre de Dios;

 

Porque quiero que imiten, vivan y practiquen su Estilo, como lo hizo y hace la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de la Nueva Alianza, Madre, Maestra y Modelo para ustedes, y por eso, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, a quien deben imitar, si quieren, como Ella,

 

"Ser lámparas, y alumbrar"

"Ser amor, y amar"

 

¿Recuerdan que la da luz y, por tanto debe alumbrar?

Pues bien, ahí está la razón por la que cerré el ciclo del proceso de evolución de ustedes, para la madurez, con el Lema del Encuentro pasado:

 

"Si son hijos de la Luz, alumbren"

 

Ahora estoy abriendo un nuevo ciclo: el de la madurez. Por eso el Lema para el próximo Encuentro es éste:

 

Si son hijos del Amor, ¡Amen!

 

Y, ¡Óiganme! Y ¡Entiéndanlo!

Si Jesucristo es Dios y, si Dios es amor, el testimonio y ejemplo de Jesucristo, como Dios y hombre verdadero, es el amor, vivido y practicado hasta la muerte y muerte de Cruz, para salvarlos por amor; porque no hay mayor amor que dar la vida por el otro.

Salvar produce consecuencias. Entre ellas: cumplir, viviéndolas y practicándolas, las obras de misericordia.

En esta razón se han fundamentado y se fundamentan, válidamente, los diferentes carismas observados por diferentes entidades dentro de la Iglesia. Porque todos ellos, tienen como raíz y germen, el mayor de todos, que en sí y por sí, es Jesucristo, el Señor, verdadero Dios y hombre verdadero.

Pero ha llegado el tiempo y es éste, en el que se debe enfatizar, como finalidad prioritaria, la necesidad de imitar, vivir y practicar fundamentalmente el Estilo, o modo de ser y de hacer de Jesucristo, para lograr secundariamente derivar finalidades prácticas en la relación con los hermanos, teniendo como base lo dicho por Juan en su Primera Carta: 1 Juan 4,8. (Quiero que lean, relean y mediten todo el Capítulo 4° de esta primera Carta de Juan. Así me entenderán mejor).

 

¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan!

 

Yo quiero ser el Carisma de ustedes los hijos de la Madre de Dios en esta Espiritualidad Trinitaria, Cristocéntrica, Mariana, Eclesial y Eucarística.

Por eso no duden y no teman afirmando que:

 

Jesucristo es el carisma de ustedes.

Yo lo quiero y mando.

¡Despierten! ¡Despierten! ¡Despierten!