"Hay un solo y único medio de salvación seguro y cierto:¡Dios!" Acta 1.237

Monday - Feb 02 2015

Lecturas del día

 

 

 

"¡Despierten!

¡Despierten!

¡Despierten!

 

Sepan y compréndalo: Hay un solo y único medio de salvación seguro y cierto:

 

¡Dios!

 

Por eso, Jesucristo, Dios encarnado para ser el Salvador de ustedes, es el Principio, el Medio o Camino y el Fin de la felicidad o salvación de ustedes. Por eso también, El, en sí, es el Don o el carisma de ustedes, dado por Dios, para facilitarles el secreto o modo de ser felices o salvados y de cooperarse, unos a otros en el logro de la felicidad, salvación o santificación.

De esto les habla la Palabra de Dios, o Dios mismo, a través de su Única y Verdadera Palabra, que es Jesucristo y sus manifestaciones reveladas por El.

Esta Espiritualidad, nueva, novísima y novedosa de los Hijos de la Madre de Dios, pensada, creada y dada por Dios, es uno de los medios o estrategias del Amor de Dios, para iluminar la razón y el sentimiento de ustedes, sin dejar de respetarles la dignidad, voluntad y libertad de ustedes dada por El, para que asimilen, vivan y practiquen el grande y eterno tesoro de su misericordia y de su amor compendiados en los depósitos confiados a la Iglesia: Su Palabra, la Tradición y toda su Doctrina.

Entiendan: Esta Espiritualidad no es un nuevo contenido doctrinal destinado a sustituir la Iglesia y sus Depósitos, sino una nueva, novísima y novedosa Luz dada a ustedes para iluminarles lo que está creado y dado por Dios para salvarlos; consumado en la Persona de Jesucristo y a la vez por El, en sí y por sí, y es, a la vez, una señal que les está indicando permanentemente, eso mismo, como el golpetear de Jesucristo consignado en Apocalipsis 3, 20.

Consideren, si así lo prefieren, a ésta Espiritualidad, como la objetivación a materialización de las llamadas con sus golpes de Jesucristo a sus puertas, constante y permanente para que le abran voluntariamente ustedes, a fin de que El pueda entrar en ustedes, sin violencia y cargado de amor para salvarlos.

Esta Espiritualidad, hijos, hijitos míos, es la Espiritualidad apocalíptica de la Luz, del Amor, de la Esperanza y de la Alegría del desbordante e insuperable amor de Dios, en el esfuerzo histórico del Salvador resucitado plantado permanentemente a las puertas de sus conciencias, de sus voluntades y razones, como un mendigo que les implora humildemente: "Por favor, déjenme entrar para hacerles entrega personal y personalmente de la salvación que está consumada. Lo que quiero es que ustedes reciban y disfruten lo que es de ustedes y que, por no entenderlo, no disfrutan".

Esta Espiritualidad es el golpe ininterrumpido de Jesucristo, Quien les implora, por su desbordante amor, que acepten la salvación, la única salvación real y verdadera, que el Único y Verdadero Salvador, que es El, tiene consumada con su amoroso sacrificio por ustedes, y que está contenido en los depósitos privilegiados confiados al Magisterio y Potestad de su Iglesia.

No le teman a esta Espiritualidad, miembros de la Iglesia, cualquiera que sea su situación en Ella, como jerarcas o seglares. Ella no es un elemento de conflictos y de rebeldía enloquecida; sino una estrategia amorosa, nueva, novísima y novedosa de su Pedagogía, para alumbrarles, como lo hacen las pequeñísimas luces en lugares oscuros que señalan con modestia lo que está allí, en medio de la oscuridad. Ella no es una nueva Palabra de Dios revelada, para sustituir algo o toda la Palabra Revelada, sino una simple señal que les indica lo existente y revelado para su salvación, confiado al Magisterio de la Iglesia, tal como la Santísima Virgen, Maestra, Madre y Modelo para ustedes, a quien deben imitar, señala, como la señal fiel, a Jesucristo el Salvador, sin suplantarlo en lo más mínimo.

Entiendan esto. Es hora de que lo hagan, conscientes de que ignorar o rechazar esta propuesta nueva, novísima y novedosa de Dios, es un desacato que retarda sus esfuerzos para que se comprenda, acepte y viva, la salvación o santificación consumada por Jesucristo con su amoroso y cruento sacrificio hecho para salvación de ustedes.

¡Despierten! ¡Abran los ojos! ¡Abran los oídos! Y oigan y vean que Jesucristo, ahora y aquí, en estos tiempos de la historia, está a las puertas de cada uno de ustedes, pidiéndoles respectivamente, que lo dejen entrar en cada uno de ustedes, para hacerles entrega personal de la salvación o santificación consumada por El a favor de ustedes hace 2000 años.

Esta Espiritualidad es el eco de cada uno de los golpes que da en la puerta de la conciencia y la razón de cada uno de ustedes.

El cartero, el transportador, está a la puerta con la mercancía que es de ustedes, golpeando para que la reciban. Esta Espiritualidad, compréndanlo, no es la mercancía, sino el golpetear de Jesucristo pidiéndoles que abran y reciban lo que ella les señala.

Dios los tiene salvados desde la consumación de su martirio y no hay otra salvación; pero hace falta que cada uno la reciba. Déjense salvar individualmente. Esta acción está en el ministerio de su Iglesia. Esta Espiritualidad, ni es la salvación, ni es la Iglesia, es uno de los golpes o gracias actuales de su misericordia, invitándolos a ver la salvación que está confiada a la Iglesia y que ella transporta. Es uno de los golpes o luces que alumbran y señalan.

 

¿Por qué no oír?

¿Por qué no ver?

 

¡Piensen, mediten, reflexionen!"

Acta 1.237

Revista María Hoy
Marilandia, Chipaque
Martes, Noviembre 2, 2004 - 05:14