"Hay mucho que ver, que vivir y que hacer." Acta 1.409

Friday - Oct 24 2014

 

 

  

 

"¡Despierten!

Ustedes están convocados, por la gracia y el amor de Dios, a caminar en la Luz, siguiendo el camino de la Luz. La Luz es Jesucristo, Luz de luces; Rey de reyes y Señor de Señores. Síganlo.

¡Despierten!

¡Despierten!

¡Despierten!

Esta no es hora de dormir. Este no el día de dormir. Este no es tiempo de dormir. Hay mucho que ver, que vivir y que hacer. Mucho, mucho, mucho; porque en Dios, siempre hay más que ver; que vivir y que hacer. Por eso, y para eso, usen todos sus sentidos: los del cuerpo y los del alma. Los del cuerpo para percibir y los del alma para comprender y disfrutar.

Una de las consecuencias del pecado, que es el vaho del infierno, es el embotamiento de los sentidos y, por tanto, la anulación de ellos y de sus funciones.

Si esto no fuese así, ¿a qué creen que se deben hechos y consecuencias tan inexplicables, como: pudiendo ver, no ver; pudiendo oír, no oír; pudiendo gustar, no disfrutar; pudiendo discernir, no discernir, pudiendo comprender, no comprender y pudiendo ser, no ser?

Piensen, mediten, reflexionen.

Hay una sola razón para no extraviar el rumbo y para no tropezar y caer, cuando se va caminando: hacerlo en la luz.

Quien se aventura a caminar en la oscuridad, tiene el riesgo seguro de no llegar a donde se propone, de extraviar el camino y de tropezar y de caer muchas veces y, a veces, de manera fatal.

A ustedes se les han dado métodos y reglas seguras para vivir y transitar sin riesgos, por camino seguro, con luz meridiana y con meta fija.

El camino es Jesucristo: La Luz es el Espíritu Santo y la Meta es el Padre. Además tienen una señal segura que les indica el Camino, por la gracia de Dios. Esa señal els María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.

Si ustedes son prudentes hagan uso de estos métodos y reglas. Por eso, vivan, obren y caminen en la Luz. Hay un seguro contra todos los riesgos posibles: los 10 mandamientos de la Ley de Dios. Ese, al contrario de todos los seguros terrenales, no les cuesta ningún otro precio que confiar en el Señor y acatar sus consejos: los consejos que desobedecieron sus primeros padres, incitados por el demonio, el malo, o maligno, enemigo de Dios, por soberbia, y enemigo de ustedes, por envidia. Piensen, mediten y reflexionen. Reflexionen en esto: lo que Dios hace, al prohibirles hacer o cometer un determinado acto, es proponerles un condicional sujeto al libre albedrío de ustedes, equivalente a decir: “¿Quieren ser felices?”… dependiendo de la elección que hagan, serán o no serán felices. Si observan y cumplen los mandamientos, serán felices, eternamente. Si no los observan y no los cumplen, no serán felices eternamente. En la decisión de ustedes está la opcion, libre y voluntariamente elegida; la cual, Dios no se las impone, por el amor y el respeto que, Él tiene a la dignidad de ustedes. ¿Lo entienden? ¿Me entienden?

La Cátedra de la contemplación Espiritual, si ustedes hacen buen uso de ella, con humildad y con prudencia, debe llevarlos, necesaria y lógicamente, al crecimiento espiritual y a disfrutar y gozar las delicias previstas por el plan de Dios en beneficio de ustedes; porque, en Dios, todo tiene una finalidad encaminada a la felicidad temporal y eterna de ustedes.

¿Lo entienden? ¿Me entienden?

Piensen, mediten, reflexionen."

 

Acta 1.409

Revista María Hoy
Bogotá, D.C.
Miercoles, April 9, 2008 - 04:06