"Este es un día de gracias. Y de gracias especiales. No lo malgasten." Acta 1.481

Monday - Dec 08 2014
 

 

 

"Hijos de la Luz, del Amor, de la Esperanza, de la Alegría, de la Autenticidad y de la Verdad:

Sean benditos. Sean bendición.

La gracia, la misericordia y el poder del Espíritu Santo se derramen sobre ustedes, y hagan de ustedes creaturas nuevas, para una Iglesia renovada y para un mundo nuevo.

Este es un día de gracias. Y de gracias especiales. No lo malgasten. No las malgasten. Déjense amar de Dios y, en correspondencia, amen a Dios y a lo de Dios: la Santísima Virgen y la Iglesia y sus jerarquías.

El mundo y los hombres, conscientes o inconscientemente, tienen hambre y sed de Dios. Ustedes, los hijos de la Madre de Dios, llénense de Dios y de lo de Dios, para saciarlos; sin olvidar que sin Dios, no pueden hacer nada. El ejemplo y el Modelo que tienen, en esto y para esto, es María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen. Ella y en Ella y por Ella, no tenía nada; pero en Dios, con Dios y por Dios, lo tuvo todo, lo dio todo e hizo todo, aún lo inconcebible. Haciendo uso de la Cátedra de la Contemplación espiritual, obsérvenla, contémplenla e imítenla. En primer lugar, observen y analicen lo siguiente:

1. - Era Virgen. En ningún tiempo dejó de ser virgen y sigue siendo virgen, para sorpresa, confusión y asombro de muchos. No solamente en su cuerpo, que siempre estuvo intacto e intocado, porque no conoció varón, para concebir su Hijo, carnalmente Uno, Jesucristo, el Unigénito de Dios; sino también, y sobre todo, por su pureza plena, total e inmaculada en todo y siempre, en el cuerpo, en el alma, en el espíritu, desde siempre y para siempre, aún en su propia y misma concepción inmaculada; fenómeno que la Iglesia conmemora en este día.

Ser virgen en el cuerpo, equivale a permanecer infecunda y, como tal, plena y absolutamente estéril, aunque, como en el caso de Ella, fuese apta, como lo demuestra el hecho de ser la Madre del Salvador, no por los medios terrenales y humanos; sino, por la acción del Espíritu Santo.

La Virginidad y la Concepción, como en el caso de María, es un fenómeno atípico que no tiene parangón; equivalente a concebir de la nada, lo cual solo es explicable a la Luz de Dios por acción y gracia de Dios. Y, no pierdan de vista que, solamente Dios crea de la nada, lo cual es absolutamente imposible para el hombre, aun a la luz de su propia razón.

2. - Al concebir al Salvador, Jesucristo, el Unigénito de Dios, el hecho, para los creyentes y, aun para sorpresa y asombro de los no creyentes, confirma lo afirmado por el Ángel: "para Dios no hay imposibles".

3. - Sí, en relación con la concepción inmaculada de su Hijo, fue virgen, corporalmente virgen, antes del parto, en el parto y, si permanece en ese estado de virginidad corporal y, si además de eso, lo es también en los terrenos síquicos y espirituales, no caben dudas, que, ahí surge un profundo y asombroso vacío, que es la nada, en la que solamente Dios puede crear; no el hombre, la creatura.

4. - Al concebir la Virgen, por medios no concordantes y relacionados con las leyes de la causalidad, que son los razonables para la lógica normal del hombre, la Santísima Virgen desafía y contradice todo lo lógico y razonable, humanamente concebidos. Ese hecho, demuestra, que para Dios no existe lo imposible, que es imperativo y razonable para el hombre. Todo porque el Único Creador es Dios, el Increado.

En la Cátedra de la Contemplación Espiritual tienen mucho para reflexionar en el fenómeno que se conmemora en este día, cuya esencia, les es clara solamente a la Luz del Espíritu Santo; porque solamente a su Luz y por su gracia, puede descubrir y ver con claridad, el misterio derivado de él, de su perpetua virginidad y, a pesar de ella, del asombroso misterio de la negación de lo imposible, demostrado con la Encarnación de Jesucristo; que es el máximo imposible presentado a la razón humana.

La Virgen, concebida inmaculada, no podía causalmente concebir sin el concurso necesario del varón; pero concibió a Jesucristo, quien, además de ser una persona humana, es el mismo Dios, complementador del misterio de la Santísima Trinidad, en su condición de ser la 2ª Persona, de cuya relación con el Padre, la 1ª Persona, brota la 3ª, que es el Espíritu Santo.

Ustedes, los hijos de la Madre de Dios, no duden que todo cuanto es imposible para el hombre, es posible para Dios. Aún lo más inexplicable, convertir a una creatura como ustedes, en la Madre de Dios, por su gracia y por su acción."

Acta 1.481

Revista María Hoy
Marilandia, Chipaque - día de la Inmaculada 
Lunes, Diciembre 8, 2008 - 03:20