"Esta es Mi Escuela de atletismo: durísima forja de santos; cuidadosa elaboración de mártires..." Acta 79

Sunday - Jul 12 2015

..."¿Cómo entenderían si no  viven?, ¿Qué otro método puedo usar, si no es el de la experiencia, para hacerles entender?, ¿Cómo dejarían de ser palabras, para hacerse vida, expresiones  como: "muerte", "despojo", "entrega", "sacrificio", "unidad", si no lo  experimentan en sus propias vidas, a la manera del trigo que es molido en los durísimos molinos de la prueba?  ¡Fíjate! Como no es fácil seguir en pos de Mí.  Porque te he dicho, con absoluta verdad, porque no miento, porque no arrastro a nadie con  engaños ni violencias, que no es fácil seguir mis Mandamientos si no se está hecho con madera de obstinada terquedad; si no se está decidido y se conoce el tremendo peso de la carga que se acepta.  ¡Fíjate!  Porque, aún en mi paso por la tierra, como hombre,  muchos entusiasmados a primeros horas, me dejaron vencidos, cansados, llenos  de desilusión y desengaño.  Solamente perseveraron los de recia terquedad, y, esos, aun  esos, tuvieron momentos de infinita pesadumbre.  Y no fue fácil; para nadie ha sido fácil, ni aun para la  Llena de Gracia, el modelo que les doy, María Santísima, la Inmaculada Concepción; pero ni siquiera para Mí, lo ha sido humanamente visto, desde mi  entrega inexplicable para ustedes, como Dios.    ¡Fíjate!  En la noche del Huerto: ¡Que cáliz tan amargo y que  soledad tan infinita!   Que inexplicable e inmensamente grande ha sido y es el peso y  el riesgo de la prueba en los caminos de mi gracia.  “El Reino" no es  barato; cuesta caro, sumamente caro, precio de sangre, de cruz, de entrega  absoluta y total, esto es: de muerte.  ¡Hijo! Pero solo así se logra merecer y él es seguro.

No hay atleta con palmas y coronas de victoria que no pase por una larguísima agonía; que no muera a todo, instante tras instante, antes de  ganar la meta.   Y, quienes son entrenadores y maestros, saben que solamente  exigiendo con rigor logran forjar a sus atletas.  Esta es Mi Escuela de atletismo: durísima forja de santos; cuidadosa elaboración de mártires, testigos vivientes de mi gloria.  Van aprendiendo ustedes, poco a poco; pero van adquiriendo  resistencias novedosas y firmezas.  Así elabore a mis apóstoles.  Así se  hicieron mis testigos. Es la misma Escuela. El Maestro, el Único, fiel, veraz y auténtico Maestro Soy Yo,  el Buen Pastor.

Si al comienzo te hubiese pedido a ti, por ejemplo, la prueba  de muerte moral que has experimentado, no habrías resistido y me habrías  dejado lleno de horror, desengaño y hasta de odio.  Igual habría ocurrido  con los otros, frente a la misma realidad: creyéndote la luz, habrían  renegado de Mí, como acontece con el corriente de los fieles cuando alguien frustra sus idolatrías; porque son idolatrías creer en instrumentos como de  inalterable perfección.  Tengo que estremecer y destruir las torres, para poder  enseñarles que no hay sino Uno solo, el Único, el Santo, el Bueno, el  Justo, el Perfectísimo, que tal es, porque El es Dios, el Santo de los  Santos, el Inalterable e Inmutable y Santo, Santo de los santos,  Perfectísimo, Yo, el que Soy, Dios, tu Dios y tu Señor.

Da gracias por la muerte recibida y vivida a profundidad en tus  entrañas.  Ahora sabes que morir no es solo una linda teoría para demostrarla con palabras; sino un darlo y un dejarlo todo, hasta la  honra.   Ahora puedes enseñarlo y puedes comprender, con mayor  eficacia, a los débiles que se retrasan o se quedan; a los que no resisten y  fracasan.  Ahora sabes por que se debe morir por los que reniegan y  traicionan..."  

Acta 79

Revista María Hoy
Bogotá
Viernes, Octubre 18, 1985 - 03:45