..."En la tierra y en el tiempo en los que viven hay muchas tinieblas; mucho desamor; mucha desesperanza y muchas amarguras.
Dios quiere que ustedes sean lámparas encendidas en y con su luz, que, en sí y por sí, es El, encarnado en la Persona de su Hijo Jesucristo, para desbaratar las tinieblas que entorpecen al hombre y a todo lo del hombre.
Dios quiere que ustedes sean amor, fertilizados con el Amor de Dios que, en sí y por sí, es El, el Uno, el Único, el Señor, Dios, el que Es, para fecundizar y procrear la vida, donde impera la cultura de la muerte.
Dios quiere que ustedes sean esperanza, aquí y ahora, donde y cuando hay tanta desesperanza; para que animados por el Espíritu de Dios que, en sí y por sí, es la suprema Esperanza, reactiven la seguridad y la esperanza en orden a una nueva, novísima y novedosa manera de vivir.
Dios quiere que ustedes sean alegría, animados con la Alegría de Dios, Quien, en sí y por sí, es la Suprema Alegría, para que le pongan una nueva cara al rostro de los hombres, poniéndoles un nuevo corazón, libre de las tinieblas, del desamor, de la desesperanza y la tristeza que es el ESTRÉS, el mal del tiempo y del espacio en los que viven.
Sepan que están agotados y dominados por la Cultura de la muerte. Pero sepan también que hay una Cultura superior a la Cultura de la muerte. Esa es la Cultura de la corrupción.
La Corrupción es el depredador supremo de la vida; a la que ataca en todos sus aspectos: en sus gérmenes; en su desarrollo y en su fructificación; por eso, donde hay corrupción hay muerte y mucho más: no hay luz, no hay amor, no hay esperanza y no hay alegría. La Corrupción es la absoluta negación de todo. En la muerte cabe la resurrección; pero en la corrupción solamente cabe la muerte con todas sus consecuencias y miserias.
Por eso, hoy como nunca, la Santísima Virgen, Mensajera de Dios y, como tal, Madre, Maestra y Modelo para ustedes, no se cansa de repetirles el mismo Consejo que les dio en la Bodas de Caná de galilea: "Escúchenlo y hagan lo que El les dice".
Y lo que El les dice es: "Conviértanse; porque el Reino de Dios les ha llegado". Ese Reino es El, en sí y por sí, con la expresa misión de transmitirles la vida nueva para que sean santos o felices, incorporados al misterio de su propia vida, que es la Vida eterna, la Vida de Dios o Vida de la Gracia..."
Revista María Hoy
Neiva - Huila
Domingo, Agosto 29, 2004 - 03:18
