De nuestros sacerdotes - escuchar:
"Que nada los aparte de mí, ni el pecado. Contra él existen el arrepentimiento y las piscinas de la gracia (Confesión con el presbítero).
¿Están caídos en el pecado? ¿Están sucios por la fealdad de sus vicios?... No importa. Levántense, aséense y vístanse de gracia: la bondad de mi misericordia los alcanza ella está más pronta que el arrepentimiento de ustedes; por la fuerza irresistible del amor, que es el amor de Dios, tan diferente del amor del hombre.
Vengan, pues, a mí, todos los caídos, todos los enfermos, los agobiados por cualquier tipo de cargas: dolores, tristezas, desengaños, enfermedades en el cuerpo o en el alma... Vengan, venga, vengan. Dejen el temor y acepten la inalterable constancia de mi misericordia. Vengan, vengan, venga...vengan, beban y vivan. Yo soy el agua viva, el pasto fresco y el Pastor solicito. Y, si Yo estoy, ¿a que o a quién pueden temer? Témanme a mí para pecar; porque Yo puedo mandarlos al infierno; pero no me teman para arrepentirse, porque Yo no dejo que se apague la mecha que humea.
Cada uno de ustedes tiene el valor de mi sangre; porque con ella los he redimido con el deseo de salvarlos. Quiero, y esta es mi voluntad, que todos, y cada uno en particular, sean alcanzados por la gracia de mi redención. ¿Por qué, entonces, huirle huyéndome?
Yo soy, Jesús, el salvador.
No teman.
Vengan, vengan, vengan a mí con renovadas esperanzas. Aquí estoy en búsqueda de cada uno de ustedes. Quiero salvarlos. Déjense alcanzar por la gracia de mi misericordia.
No teman.
Vengan, vengan, vengan...
Vengan, beban y vivan.
El Señor soy Yo y Yo les basto.
¿Han pecado? ¿Son criminales?
¿Tienen el corazón y las manos sucias? ¿Están intoxicados por el vicio?... ¡Qué importa!
Yo soy el agua que limpia y purifica. Vengan, venga, venga.
Vengan a mí y Yo les basto.
No pequen; pero no se queden en el pecado por temor. Teman para pecar; pero no teman para arrepentirse.
¿Es que no saben que hay más fiesta en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que permanecen fieles? Y, no es que no haya alegría y gozo por los 99; sino que, no me gusta perder y, por eso, busco sin tregua a la oveja extraviada para regresarla al redil y, cuando la encuentro, me lleno de gozo y los santos y los ángeles conmigo. Mi alegría es la alegría del cielo; es por eso que el encuentro de la oveja extraviada causa gozo.
No descubren en esto la razón de ser de lo afirmado en el versículo 20 del cap. 3ª del Apocalipsis: "estoy en la puerta y llamo; si alguien escucha mi voz y me abre, entro y seno con el"
Es igual a estar buscando la oveja pérdida; es la constancia de mi misericordia y la irrevocable persistencia de mi gracia.
- Señor: ¿Hasta cuantas veces debo perdonar?¿Hasta siete?
- No, Pedro: hasta 70 veces siete.
Esto es, eternamente, ¿Lo entienden?
Crezcan en la fe;
reaviven su esperanza
confíen más en mí.
Yo Soy la misericordia y el perdón."
Revista María Hoy
Santa fe de Bogotá, D.C,
Miércoles, Febrero 26, 1992 - 04:21
