"Es el momento de cambiar de modo de vivir." Lección 1.468

Miércoles - Feb 17 2016

¡Amen, amen, amen! Amen, solamente, y eso les bastará para ser identificados como seguidores de Jesucristo y, como consecuencia, como auténticos hijos de Dios.

Oigan, vivan y practiquen esto.

Para el cristiano, no hay ningún calificativo mayor, ni más grande, ni más auténtico, que el Amor. Ustedes los hijos de la Madre de Dios están pensados, creados y destinados a testificar el Amor de Dios, imitando a la Santísima Virgen. Si eso hacen prioritariamente, serán los fieles y verdaderos testigos pregoneros, con sus vidas, de Jesucristo el Único y auténtico testigo de su Padre del Cielo. Un Modelo inalterable, inocultable y fiel tiene en la Santísima Virgen, entre las creaturas, a quien deben imitar, porque Ella es Madre, Maestra y Modelo dada por Dios, para guiarlos, señalándoles el Único Camino, Jesucristo, quien los lleva al Padre.

La Santísima Virgen fue pensada, creada y dada por Dios a las otras creaturas, que son ustedes, para ser el Modelo de cómo la creatura puede acertar en los propósitos de Dios. Por eso deténganse a observarla para imitarla con humildad y con prudencia. Un día los invité a observarla, a imitarla y a seguirla. Hoy vuelvo a invitarlos con renovada insistencia a que la sigan observando, que la sigan imitando y que la sigan en su peregrinar por el Único y Verdadero  Camino que los lleva al Padre, si se deciden a llegar al Padre para ser incorporados en Él, identificándose con Él, en el misterio de la Santísima Trinidad.

Observar, imitar y seguir a la Santísima Virgen implica aprender las lecciones dadas por Dios en Jesucristo, para aprobar el curso que les permite ser salvados y contribuir eficazmente a la salvación individual de otros.

¿Lo entienden? ¿Me entienden?

Al contemplar observándola en la Santísima Virgen todos sus detalles, descubren que lo reiterado en Ella es el Amor, sin explicaciones y sin cuestionamientos. Para Ella, y en Ella, Dios es Amor, su Hijo es Amor y eso basta para amar a todas la creaturas, buenas o malas, sin pedir explicaciones y sin medir razones. Si su Hijo amó y ama de ese modo ¿Quién es Ella, para establecer explicaciones? ¿Lo entienden? ¿Me entienden? Su Hijo es el ahora de la Encarnación de Dios. Y, el ahora de Dios es el ayer, hoy y mañana siempre. En ese ahora no caben conjeturas, ni razones, porque la única razón es la razón de Él. Lean, relean y mediten la narración sobre Jonás en las Sagradas Escrituras. ¿La recuerdan? Jonás el primero en incumplir lo ordenado por Dios y en ser salvado por Él en forma milagrosa, después de permitirle a Dios la salvación de Nínive, al predicar con fidelidad el mandato recibido, se llenó de soberbia y de egoísmo, al ver los resultados; porque para él, lo esperado inexorablemente era el castigo proféticamente señalado. ¿Lo recuerdan? Piensen, mediten reflexionen.

Jonás es un profeta del desastre y nada más. Él pregona el castigo, pero no la misericordia de Dios, que es Amor, que es superior. Juzguen, piensen, mediten, reflexionen.

En contraposición a Jonás, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, quien en ningún tiempo contradijo a Dios y, como consecuencia, nunca lo ofendió, es la Profetisa de la Misericordia. Por eso, a pesar de todas las pruebas experimentadas por Ella, desde la Encarnación hasta la Resurrección de su Hijo, su ejemplo es el Amor, porque su Hijo, como Dios que es, es Amor, igual que Dios, en el misterio de la Santísima Trinidad. ¿Lo entienden? ¿Lo comprenden? ¿Descubren y ven las diferencias? Piensen, mediten reflexionen. En la hora presente hay muchos partidarios y seguidores de Jonás que gozarían comprobando los castigos que merecen los pecadores, entre quienes ellos, se consideran la excepción. Pero no se alegran cuando Dios, en su misericordia, revoca sus sentencias. ¡Ojo! ¡Ojo! ¡Ojo! ¡Despierten profetas del desastre! Observen a María Santísima la Profetiza de la Misericordia. En Ella la constante es el Amor; porque Dios es Amor y, porque no hay nada, ni nadie que supere al Amor de Dios. Nadie que supere a Dios. Por eso, ustedes los hijos de la Madre de Dios, obsérvenla, imítenla y síganla a Ella. No dejen de preguntarse y de dar respuesta a estas preguntas:

1.      ¿La Virgen, en algún momento, y a pesar del Mal y de la maldad que la rodeaba, perdió su tiempo hablando de castigos aunque ellos fueran previsibles y posibles?

2.      ¿Cuándo y a pesar de los horrores de las pruebas que Ella misma soportaba, concibió la idea de pregonar y de pedir castigos merecidos?

3.      Por el contrario, ¿la constante en Ella no fue y es el pregón de la Misericordia de Dios, que arrastra  por amor al arrepentimiento y a la entrega?

Piensen, mediten, reflexionen.

4.      ¿Con su sentido Jonasiano del castigo profético, son ustedes más fieles a Dios y más amados por Él, que la Santísima Virgen con su sentido de misericordia, del cual se puede decir, bautizándolo, que es el Sentido Profético de la Misericordia de Dios?

Piensen, mediten, reflexionen.

Y no olviden que Dios es Amor, y en Él y por Él, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen es la sonrisa  misericordiosa de Dios en Jesucristo, para salvar al pecador y recatar a la oveja perdida, no por la promesa del castigo, sino por la certeza del Amor.

Lean, relean y mediten a la samaritana, a Leví, a la mujer adúltera, a Zaqueo, a Pedro y Pablo, entre tantos otros, y juzguen. ¿Lo entienden? ¿Me entienden?

5.      Reflexionen  sobre todo en la vida y en la Obra de Jesucristo, el Único Maestro Verdadero, que es el Verdadero y Único Profeta de la Misericordia. ¿Qué es lo que queda como resultado de la aparente sin razón de su misericordia? ¿No es la constancia insuperablemente de su amor, copiado insuperablemente por por la Sanísima Virgen?

Óiganlo bien: si se quieren diplomar en el Amor de Dios, promulgado desde la cumbre de la Cátedra de su misericordia, que es la Cruz, decídanse para vivirlo y practicarlo.

Nadie es cristiano, si no ama con el Amor de Dios. Podrá razonar sobre el Amor, pero hay distancia y muy grande entre la razón del amor y la vida del Amor. El amor, la vida y la verdad se identifican confundidos en la esencia de Dios. No Olviden:

Dios es Amor.

 

 

 

Lección

No 1.468

 

Es el momento de cambiar

de modo de vivir.

 

1. Nínive, cuando Jonás le dio el mensaje, cambió su modo de vivir y fue salvada. ¿Ustedes, hijos de la Madre de Dios, qué harán después de este mensaje?

 

2. Dios se entristece y se llena de ira cuando ve pisotado con vileza el sacrificio inefable de su Hijo. Después de estas palabras, ustedes, hijos de la Madre de Dios, ¿seguirán inconmovibles? Piensen, mediten, reflexionen.

 

3. Si ustedes, por un instante, fuesen Dios, ¿qué harían frente a hechos como éstos, que ustedes consuman cada día? Piensen, mediten, reflexionen.

 

4. Oren, oren, oren...

Oren siempre.
Sean oración.

5. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Nuestra Señora de la Nueva Alianza, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.