"Es bueno saber mucho de Dios; pero es mejor, mucho mejor, vivir a Dios..." Acta 1422

Sábado - Mar 12 2016

..."Es bueno saber mucho de Dios; pero es mejor, mucho mejor, vivir a Dios y permitirle que, Él mismo se revele desde ustedes, emanándose, con la emanación insustituible de su Espíritu. Si eso hacen, eso les basta. Recuerden: es bueno saber; pero es mejor vivir.

Sigan el ejemplo de la Virgen. Ella supo algo de Dios, pero vivió plenamente a Dios, encarnado en Ella, por su Entrega total, fruto de su virginidad, que era su nada, vista desde su propia realidad. Porque la virginidad es sólo la nada con la que Dios revela la plenitud de su poder. En la virginidad y en la nada que, en el fondo se equivalen, el hombre y la naturaleza nada crea, solamente Dios lo hace en sí y por sí. Lean, relean y mediten: Génesis 1,1. Pero, si el hombre está en Dios y le cree y le obedece a Dios, podrá hacer, prolongando la creación, no creando, sobre la creación de Dios. Lean, relean y mediten: Génesis 1,28. El hombre no crea, porque crear es sacar de la nada; pero si puede hacer obras increíbles, como las que hizo Cristo, y aun mayores, si está en Dios y obra en su Nombre. Lean, relean y mediten: Jn. 14,12. ¿Lo entienden?¿ Me entienden? Piensen, mediten, reflexionen. Y, observen que, en la mayoría de edad espiritual en la que se hallan, están navegando en aguas muy profundas, que son las aguas inescrutables y, únicas, del Espíritu Santo. ¿Lo entienden? ¿Me entienden?

Ustedes, son como infantes, en las manos de Dios y, aún mucho menos que infantes, dada la infinitud de Dios y la mediocridad infinita de ustedes. Pero observen: el niño en brazo de su madre, sin tener ninguna capacidad, supera todos los obstáculos, porque es su madre quien supera por él todos los obstáculos y satisface todas sus necesidades, por grandes y difíciles que sean. Por eso, el niño, ni teme, ni se preocupa por nada. Piensen, mediten, reflexionen.

Lo importante, y aún más, lo esencial, no es saber mucho de Dios, para tener un doctorado sobre Dios y sobre la ciencia de Dios; sino vivir a Dios y a lo de Dios, con una confianza mayor de la que tiene el niño en brazos de su madre. Piensen, mediten, reflexionen. Lean, relean y mediten: Jn. 15,4. Y podrán decir como Pablo, humildemente: "Todo lo puedo en aquel que me conforta".

No se desesperen, ni se angustien, pretendiendo que se los repute como sabios y entendidos en Dios y en lo de Dios. Eso de ser sabios y entendidos en Dios y en lo de Dios, no es malo; pero siempre será lo mejor vivir a Dios a plenitud y, como consecuencia vivir y disfrutar a plenitud a Dios y a lo de Dios.

Recuerden esto: cada persona tiene en su cuerpo los órganos indispensables, para que su cuerpo funcione convenientemente. Y para que cumpla las funciones propias que le permitan ser el que debe ser y hacer lo que debe hacer, aunque ni tenga conciencia, ni sepa nada de ello. Hay personas especializadas en esos detalles, quienes, no por eso, pueden hacer que los órganos de su propio cuerpo, ni sean mejores que los del cuerpo de los que son ignorantes, ni cumplan mejores funciones que los de ellos. Un ignorante nada sabe de los órganos de su cuerpo; pero no por eso, su cuerpo deja de funcionar y de producir menores resultados que el de los entendidos. Vean por qué, mayor que el entendimiento de los sabios, es el amor de los humildes e ignorantes, cuando él procede de la vida que se conserva alimentada con los nutrientes del espíritu: oración, sacramentos, Palabra de Dios y cumplimiento pleno de los mandamientos de la Ley de Dios."

Acta 1422

Revista María Hoy
Bogotá D.C
Jueves, Junio 19, 2008 - 05:36