..."Lo fundamental se relaciona con el corazón y con la mente. Lo accesorio con ritos y actos externos. Si se cambia en la mente y en el corazón, lo accesorio sigue como añadidura, si es prudente y conveniente, según las circunstancias y los medios.
Por tanto enfatizar lo accesorio, con riesgo de lo fundamental, no es bueno. Al contrario puede ser malo y llevar al fanatismo, el cual es inconveniente. Un fanático crea ídolos; porque endiosa las cosas, los ritos y los legalismos. Ese fue el pecado de los fariseos. Y Dios lo combatió; prefiriendo la humilde entrega de los publicanos a la hipocresía de los fariseos y los publicanos. Lean, mediten, reflexionen y saquen conclusiones en los Evangelios, que son la Palabra ipsísima de Dios ("ipsísima verba Dei").
No traten de imponer cosas externas como fundamentales. Trate cada uno de escuchar la Palabra de Dios, de vivirla y practicarla y estará cumpliendo con el plan de Dios, señalado en la Palabra de Jesucristo, expresamente revelada por Él (Mateo 12, 50; Juan 14, 21) y coreada por María Santísima: Juan 2,5.
Jesús no manda a usar trajes; sino a ser puros. Esto es: vírgenes. Él, en sí, no se distinguió por atuendos diferentes a los propios de su época y la Virgen tampoco vistió trajes diferentes. Los dos se distinguieron por el modo de ser y de hacer. Él, como Dios, era el absolutamente puro, virgen. Ella, como criatura, era a imitación de Él, la plenamente Virgen. Esa virginidad acarreaba como consecuencia un recato manifiesto en todo. Pero el recato en la usanza de los trajes, por ejemplo, no era para ellos lo fundamental. ¿Lo entienden?
No creen divisiones por estás nimiedades. Usen la prudencia en todo, no el prudentismo. La Virgen quiere que se escuche la Palabra de Dios, que se la viva y se la practique. Este es su mandato estrella, dado como consigna en las bodas de Caná de Galilea. Obsérvenlo. Él está en consonancia con la Palabra de Dios y es eco de ella; porque la Virgen no tiene y en consecuencia no da nada suyo, que no provenga de Dios. Si se observa este mandato se es como ella: copia viviente del estilo de Jesucristo.
¿Lo entienden?
No se esclavicen a las ritualidades. Pueden caer en la idolatría de las cosas y crucificar a Cristo, prefiriendo las apariencias a lo fundamental. ¿Lo entienden?
Entre el ritualismo y la misericordia, quédense con la misericordia; prefiéranla y serán gratos a los ojos de Dios, como lo fue el buen samaritano, de acuerdo a la parábola que les recuerda Lucas 10, 29-37.
No caigan en el rigorismo. Recuerden el texto de Marcos (7, 1-23)..."
Acta 840
Revista María Hoy
Santa Fe de Bogotá D.C.
Sábado, Diciembre 11, 1993 - 02:00
