Enero 12... Acta de un dia como hoy...

Martes - Ene 12 2016

 

  • "Te inspiré colectar los pecados para entregarlos a mi Madre Santísima en ofrenda a mí.

 

¿No observaste los resultados favorables de esa ofrenda? Y, ¿todos no los vieron?

 

El dinero que, quienes lo tienen, me lo ofrendan, es mío. Aquellos sacan de lo mío, poco o mucho, para dármelo, según su generosidad; pero, la ofrenda es mía.

 

Las virtudes, que me ofrecen los virtuosos, mías son; si ellos las poseen es por gracia mía y, por tanto, su presente es mío, como el regalo que los niños hacen a sus padres con el dinero recibido de ellos.

 

Nada de cuanto al hombre llega es suyo, por esencia. Todo lo creado es mío y de mí procede, directa o indirectamente.

 

Hay una sola cosa que el hombre tiene sin que le llegue de Dios: es el pecado.

 

El pecado es la única propiedad del hombre, que le es exclusiva y que, puede, él, ofrecerle a Dios, como presente suyo.

 

Ese presente le complace a Dios.

 

Por él, su venida al mundo, como el Salvador, toma su sentido pleno.

 

Sin él, todo sería inútil y no habría Salvador.

 

Cada vez que el hombre recoge su pecado y lo ofrece a Dios, se humilla y le da el tributo de su reconocimiento.

 

Dar el pecado a Dios, como la ofrenda del hombre, tiene un doble sentido: el hombre se reconoce pecador y, por tanto, con necesidad de un Salvador y, a la vez, reconoce que Dios es su Salvador y que lo puede salvar.

 

Desde el punto de vista de Dios: Dios ve justificado su infinito derroche de amor ... 

¡Arrepiéntanse!

¡Arrepiéntanse!

¡Arrepiéntanse!

 

Déjense convertir por mí, dándome ustedes, a través de mi Santísima Madre, el regalo de todos sus pecados.

 

Háganlo, a partir de ahora, con la fe humilde con la que los extranjeros llegados al Pesebre, llevaron sus presentes, en reconocimiento pleno de mi propio señorío.

 

Yo soy Dios.

 

Yo soy el que Soy.

 

He venido al mundo para Resucitarlos con mi vida, con mi amor y con mi Sangre.

Mi propósito es devolverlos a mi Padre celestial

con el sello de mi ofrenda personal que es mi amor a Él.

 

El medio, para lograr ese rescate, es que ustedes se reconozcan pecadores; me reconozcan Salvador de ustedes y, me ofrezcan sus pecados, para que Yo, convirtiéndolos en gracia, los redima y revestidos con mi gracia los presente a mi Padre Celestial con la alegría de mi ofrenda, para alegría y gloria de Él.

 

Piensen.

Mediten.

Reflexionen.

Yo soy el Salvador de ustedes.

Déjense salvar.

Vengan a mí.

Vengan, beban y vivan."

Acta 1003

Revista María Hoy
Santafé de Bogotá, D.C., 
Domingo, January 12, 1997 - 04:24