"Empéñense en vivir mi Estilo, antes que hacer obras y en practicar formalidades que los vuelvan rigoristas." Acta 974

Sábado - Sep 06 2014



 

 

"Que te quede claro, igual para todos, que lo esencial, para ustedes, es el estilo que quiero que vivan, que es un modo de ser y de hacer que los identifique Conmigo y con lo mío, destacando la caridad sobre todo, y manteniéndose fieles a la virginidad.

Empéñense en vivir mi Estilo, antes que hacer obras y en practicar formalidades que los vuelvan rigoristas.

No dejes que se impongan el rigor y el ritualismo cultural sobre la caridad. Lucha con tenacidad, aunque con amor, contra eso. Los quiero santos, no tiranos."1

"Dios es Amor, el Omnipotente, el Todopoderoso. Él creó todo lo que existe, no para ser tirano, sino Padre. El Padre. Y, Padre, no es el que impone su autoridad, para hacerse obedecer; porque es el que tiene fuerza, poder y autoridad: porque se merece respeto, obediencia y correspondencia proporcionada de servicio y obediencia a su creación. Esa no es la Ley de Dios. La Ley de Dios tiene como centro y esencia al Amor y, el Amor, Dios, es la capacidad eterna e ilimitada de desbordamiento de felicidad, que tiene Dios, para transmitirla a sus criaturas y, en especial al hombre, en busca de su felicidad o bienestar; razón por al cual lo creo a su imagen y semejanza: con vida y libertad. De eso depende la felicidad del hombre. Esa felicidad, que es sustancia de la sustancia de Dios, es la Santidad, que es atributo esencial de Dios, en sí y por sí."El amor los hace hermanos y, como consecuencia, iguales, a semejanza de Dios, quien en el misterio de la Santísima Trinidad les muestra y enseña cómo y para qué es su Amor. Por eso en Dios, en sí, no hay servidores y tiranos, sino uno solo: el Uno, el Único, el Verdadero Dios, quien, a pesar de ser tres personas diferentes, por el Amor, en el misterio trinitario, es un solo y único Dios: Yahveh.

Humanamente se han establecido diferencias por la maldad del hombre, inspiradas por la maldad del malo, el enemigo de Dios y, como consecuencia, enemigo irreconciliable del hombre.

Pero en principio no fue así. Dios los creó para ser felices, viviendo todos en armonía, como Él, en sí, en el misterio de la Santísima Trinidad.

Mandatarios: ustedes, quienes quiera que sean: laicos o religiosos: no tiranicen. Amen. Sólo el amor los hace dignos del amor de Dios.

Hay mandatarios... que, con sus comportamientos, destruyen la felicidad de sus gobernados imponiendo su voluntad por el solo hecho de mandar. Vean como, en su sabiduría y con su poder humanos, mantienen un desequilibrio inexplicable, a no ser por el desamor encarnado en la soberbia del poder. ¿No ven cómo a la vez que hacen pobres y desgraciados a unos, pretenden hacer felices a otros sin lograrlo? Revisen todas las escalas de las llamadas ramas del poder político o público, y descubrirán con sorpresa, si ustedes son honestos, que ésta es la realidad que impera...

Recuerden: los escribas y los fariseos fundamentados en su ciencia condenaron al Enviado de Dios, y a los seguidores de Él, porque sus conductas, no encajaban en sus criterios. Y, ustedes juzguen: ¿Quién tenía la razón?

...Piensen, mediten, reflexionen. Y, en esto, el que tenga oídos, que oiga."2

 

1 Acta 974

2 Acta 1.209