..."Ellos reconocieron a Dios, en el Niño desvalido e insignificante en apariencias..." Acta 1219

Jueves - Dic 29 2016

De nuestros sacerdotes - escuchar: 

..."Si imitan el Estilo de la Santísima Virgen, el cual es copia fiel del Estilo de Dios, acertarán sin ningún riesgo en el plan. Criterio y voluntad de Dios.

Por tanto, sean prudentes: Amen e imiten a Santísima Virgen, verdadero paradigma de acierto en lo de Dios, no como Dios en sí y por sí, sino, porque, como discípula fiel de las enseñanzas del único y verdadero Maestro, que es su Santísimo Hijo, Jesucristo, el Señor, el único y verdadero Dios, en unidad con el Padre y con el Espíritu, por y en el misterio de la Santísima Trinidad.

 

¿Lo entienden?

¿Me entienden?

 

Oren, oren, oren...

Con humildad y con prudencia, conjugando los 10 verbos que conocen.

Es necesario hacerlo y es urgente. Recuerden esto, y no lo olviden:

"La teología es verdadera y eficaz, únicamente en la medida en que el teólogo es humilde, como María Santísima, la Teóloga, por excelencia y, como Ella se postra ante quien es la Esencia y el Sujeto de la teología, conjugando los 10 verbos que conocen".

Si eso no hacen, el resultado será siempre el mismo:

El teólogo orgulloso hará siempre una caricatura de Dios, que lo apartará de Dios, a quien no reconocerá jamás, porque esa caricatura será siempre un pseudo Dios, o dios que no es Dios y que, por lo tanto no produce los efectos que solamente Él produce.

El teólogo soberbio y engreído, no lo olviden, es como un ciego a quien se le ponen lentes bifocales para analizar la luz.

Ustedes sean mansos y humildes de corazón, como Jesucristo, imitando a la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.

Recuerden esto, y no lo olviden:

La Santísima Virgen es la teóloga por excelencia, por eso, Ella, da Dios, inequivocadamente, en Jesucristo, la mismísima Palabra de Dios, única y verdadera.

Lean el pasaje de Simeón y de Ana. Ellos reconocieron a Dios, en el Niño desvalido e insignificante en apariencias, que Ella llevó a presentar en el templo. Por eso lo adoraron. Los teólogos que solamente saben teología, pero que no vivían el amor de Dios, esto es, a Dios mismo, no lo reconocieron y, por esa misma razón, terminaron crucificándolos, a él, es sí, y a sus seguidores, como consecuencia de seguirlo y de vivir y practicar, no solamente su doctrina como tal, sino, por sobre todo, su vida, en su particular esencia, que es el amor, por el que crea y da vida, siendo, Él en sí y por sí, el que Es: la Vida, el Amor y la Verdad.

¿Lo entienden?

¿Me entienden?

Oren, oren, oren...

Oren mucho y sean mansos y humildes de corazón, como Dios mismo lo es, en la persona adorable de Jesucristo, el Señor..."