"El Señor Soy Yo. El único Señor y único Dios en unidad inseparable con el Padre y con el espíritu Santo, en el misterio de la Santísima Trinidad." Acta 960

Friday - Feb 26 2016

Hay una Unica Palabra de Dios, llamada Jesucristo.

Yo Soy la Unica y verdadera Palabra de Dios, su ipsísima Palabra, el Verbo de Dios.

En torno mío giran el Antiguo y el Nuevo Testamento. Más aún: sin mí no existen, porque no tienen sentido, las Sagradas Escrituras.

Yo Soy el Verbo de Dios. Por lo mismo, Yo Soy su Unico mensaje dado a los hombres para su salvación o santificación; porque Yo Soy el Santo de los santos, el único santo, con la misma santidad del Padre y del Espíritu Santo, en el misterio, incomprensible para ustedes, de la Santísima Trinidad.

¡Anonádense! ¡Anonádense! ¡Anonádense!.

El Señor Soy Yo. El único Señor y único Dios en unidad inseparable con el Padre y con el espíritu Santo, en el misterio de la Santísima Trinidad.

¡Glorifiquen al Padre!

¡Glorifiquen al Hijo!

¡Glorifiquen al Espíritu Santo!

¡Adórennos!

¡Adórennos!

¡Adórennos!

¿Qué mensaje les da la Santísima Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes?.

Uno solo: Jesucristo,

el mensaje de Dios, su Unico y verdadero Mensaje, que Soy Yo,

su Palabra, su mismísima Palabra, su única y verdadera Palabra.

¡Adórenme! ¡Adórenme! ¡Adórenme! porque Yo Soy la Unica y verdadera

Palabra de Dios.

¡Anonádense! ¡Anonádense! ¡Anonádense!. Crean, confíen, esperen y oren, oren, oren... Oren mucho. Sean oración.

La Inmaculada Concepción y siempre Virgen, no puede tener otro mensaje que Yo, con relación al Misterio de Dios; porque Ella no es sin Dios; porque Ella es reflejo y copia de Dios; porque Ella es el Eco fiel de su Unica Palabra, que Soy Yo.

No busquen, en Ella, por tanto, otro mensaje que no sea Yo, la mismísima Palabra encarnada de Dios, su Verbo, Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero, Uno mismo con el Padre y con el Espíritu Santo, en el misterio incomprensible para ustedes, de la Santísima Trinidad.

Y éste es el secreto de la Vida eterna, que la Virgen les anuncia con la y sobrenatural manifestación de sus entrañas sin ninguna mancha. Por eso, en los Evangelios, no habla, haciendo derroche de palabras, porque sólo tiene una Palabra, que no es otra, que la misma de Dios, su Única Palabra, el Verbo encarnado:

Jesucristo,

Yo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.

Esa Palabra ha estado, está y estará siempre con Ella, por el querer del Padre, que es el querer de Dios.

Junto a Ella me vieron, con los ojos de la carne, los que estuvieron cerca, cuando - en carne y huesos - pasamos por la tierra. Eso lo testifica el Nuevo Testamento. Y de ello hay certezas históricas, objetivas y que son evidentes. El solo calendario que les mide el tiempo histórico, es un registro inobjetable, que lo testifica. Hoy, a esta hora: 2,07 minutos del día 22 de septiembre de 1.995, el instante proclama, y todo proclama en él, sobre el mundo y debajo del firmamento, que nace de la Virgen, en el instante primero de esta Era de salvación para todos. Con ella estuve en el Pesebre, en las Bodas de Caná de Galilea y en el Calvario. De todo eso hay evidencias que son inobjetables; que no se pueden ocultar; que no es posible negar.

Entonces, desde el día de mi nacimiento en el Pesebre de Belén, Yo Soy el mensaje de María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen; pero, a la vez, Yo Soy el mensaje de Dios, del que Ella es portadora. Y Yo Soy el mensaje de Dios desde siempre, en Ella, desde mi nacimiento. Su acción, con respecto a este misterio, es como la del atleta que recibe la llama y corre con ella en las olimpiadas, llevando, como suya, la misma llama recibida y que viene antes ¿lo entienden?. Por eso en las Bodas de Caná de Galilea, estando Yo presente, el mensaje de Dios, para los hombres, y, el único mensaje de Ella, en medio de los hombres, Ella les dio un primer consejo, en torno mío:

"Haced lo que él os diga".

Equivalente a: "Escuchen su palabra, asimílenla y practíquenla, porque Él es la Palabra de Dios, la Unica Palabra de Dios".

Con vista en todo lo anterior, empiecen a tener claridad en sus conceptos.

La Virgen es monotemática. Por eso no derrocha palabras. Su Palabra es una sola: se llama Jesucristo, es el Verbo encarnado de Dios, la Unica y verdadera Palabra de Dios, que Soy Yo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.

Es mejor que no hablen tanto de mensajes de la Santísima Virgen, porque Ella sólo tiene un solo y Unico mensaje, que Soy Yo: Jesucristo. Más bien hablen de consejos de la Santísima Virgen dados en torno de su Unico mensaje, que Soy Yo, como lo hizo en las Bodas de Caná de Galilea: Juan 2,5.

Esto los ubica y les da precisión; porque, Ella, lo que más quiere es que ustedes se salven escuchando, asimilando y practicando la Unica y verdadera Palabra de Dios, llamada Jesús de Nazaret, que Soy Yo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.

Sus consejos también son monotemáticos:

"Escuchen, vivan, practiquen",

los cuales se reducen a uno:

"Sean vírgenes"

"Conviértanse",

que es igual.

En la propuesta de conversión o de virginidad están implícitas las ideas, que son mandatos, de limpieza y de libertad moral. Por eso, el virgen es el limpio y libre de todo lo que no es de Dios. Esto es, el puro, quien, por eso, alberga a Dios y lo verá y es bienaventurado. "Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios", Mateo 5,8.

Cada consejo de la Santísima Virgen, es una propuesta de salvación; porque es una invitación a que acojan al Salvador, para que sean salvados por su misericordia.

La Santísima Virgen siempre les está señalando al Salvador y les muestra las ventajas de acogerlo, que es el secreto de la salvación y de la vida eterna. Por eso, Ella, es Señal de Jesucristo y como tal, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.

La Santísima Virgen, a lo largo de estos siglos que han pasado desde mi nacimiento, se ha presentado, se presenta y se presentará en muchas ocasiones para aconsejarlos con relación a mí, quien Soy su Unico mensaje, por ser el Unico mensaje de Dios, dado a los hombres, para su salvación.

No busquen, pues, mensajes de la Virgen Santísima, porque se desorientan. Busquen sus consejos, porque, ellos, los llevan a "escuchar" ("recibir"), vivir y practicar ("dar") a su único mensaje, que Soy Yo; Jesús, Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.

Quienes se escandalizan por esto, sepan que están equivocados, como lo estuvieron quienes, acogidos a ciertos ritos, no me reconocieron cuando estuve junto a ellos, con mi aspecto humano en mi primera venida, y corren el riesgo de tener mucho de qué arrepentirse y lamentar, cuando sea tarde.

Oigan los consejos de la Santísima Virgen. Más aún: escúchenlos, vívanlos, practíquenlos, si quieren alcanzar la vida eterna.

Esos consejos se reducen a decirles:

¡Arrepiéntanse!

¡Conviértanse!

¡Sean vírgenes!

¿Lo entienden?...

Acta 960