..El hombre está llamado a ser santo. La santidad es la vocación del hombre.
Cuando Jesucristo les pide que sean perfectos como el Padre del Cielo, que es su propio Padre, los está llamando a ser santos y, a la vez, les está proporcionando el medio eficaz, para que lo sean: su propia asistencia: si lo acogen a El, El estará en ustedes y, eso lo santificará; porque, sin El, nada se puede lograr; pero, con El, todo: "la perfección de Dios", que, El, les participa por su gracia.
Jesucristo los llamó y los está llamando a ser "santos", que es de más categoría que ser "buenos"; pero, a la vez, de más graves y mayores exigencias, responsabilidades y riesgos.
Ser santo, implica ser perfecto. Para ser perfecto, hay que:
"Negarse a sí mismo, tomar su cruz y, seguir a Jesucristo."
"Santo es el que se desocupa de sí mismo, para que lo llene Jesucristo."
Y, esto, sólo se logra mediante la virginidad, como a ustedes se les ha propuesto:
"Limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios."
Escuchen con atención:
Ustedes están llamados por Dios, a que sean santos.
Dios los quiere santos.
La Santidad es el grado más alto en la escala del amor de Dios.
Por eso, ustedes, hijos de la Luz, sean santos. No se contenten con ser buenos. "el bueno", a secas, puede degenerar en el soberbio, egoísta, vanidoso y engreído que, como tal, hace mucho daño.
La sociedad está relajada por la soberbia de "los buenos", convertidos en maestros, doctores, señores y ciegos, guías de otros ciegos.
Observen todo lo que frecuente y constantemente ocurre en los ambientes en que viven.
¿No se ha vuelto costumbre la destrucción de vidas, bienes y honra, afirmando el propósito de fomentar el bien común? ¿Qué bien común puede salir del caos, del odio y de la anarquía y de la destrucción? ¿Creen que es posible edificar sobre la muerte? Y, ¿Qué se puede edificar? ¿El amor?... ¿La paz?... ¿La libertad?...
No se engañen.
no engañen y
No se dejen engañar.
El mundo en el que viven es un mundo satanizado. Pero, ustedes están llamados por Dios, a reconstruir el Paraíso. Sus herramientas son: Amor, Verdad y Vida.
¡Usenlas!
Esas herramientas son los atributos substanciales de Dios. Y, El, las ha puesto al alcance de ustedes contenidas en Jesucristo, que es el Dios encarnado, el Salvador de ustedes.
Mientras no usen esas herramientas proporcionadas por el amor y la misericordia de Dios, nada lograrán en orden al bien común y a la felicidad individual y colectiva.
Sean prudentes.
Créanle a Jesucristo.
"Sean vírgenes."
Escuchen su palabra, vívanla y practíquenla.
Quien le cree a Jesucristo, se decide por El. Lo elige como su único Señor y lo obedece.
Cf Acta 1.130
Revista María Hoy
Santafé de Bogotá, D.C,
Martes, Junio 13, 2000 - 03:00
